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El pasado mes de mayo, “Claudia” de 16 años se despertó desnuda ante la aterradora imagen de más de 30 hombres con armas que se burlaban de ella y la insultaban.  Aterrorizada, y tan solo pudiendo recordar que había estado en casa de su novio, cogió rápidamente algunas ropas del suelo y salió corriendo. Después averiguó que había sido drogada y víctima de una violación en grupo en un lugar apodado “el matadero” cuando un humillante vídeo publicado por sus atacantes se hizo viral. 

El asalto despertó la indignación mundial y cuatro mujeres, a las que Claudia no conocía, acudieron en su ayuda y le ayudaron a denunciar el delito y a obtener asistencia médica. Lamentablemente, la respuesta fue culpar a la víctima. Las autoridades pasaron totalmente por alto la denuncia de Claudia y, en cambio, la trataron como si ella fuera la delincuente. Un policía varón incluso le pregunto si “disfrutaba con el sexo en grupo”. Afortunadamente, el grupo de mujeres la ayudó de nuevo. Logró que se designara a un nuevo investigador, una mujer, que llevó a cabo una investigación minuciosa y apoyó su denuncia de violación. La  Fiscalía del Estado de Río de Janeiro también ofreció protección a Claudia frente a las represalias, incluyendo las amenazas de “acabar con ella mediante el método del microondas” si denunciaba las violaciones, y arrestó a dos de los hombres. 

No obstante, algunos meses más tarde, únicamente siete de los supuestos 30 sospechosos habían sido acusados y, de estos, tan solo dos - Sergio Luiz da Silva Junior (conocido como “da Russia”) y Moises Camilo de Lucena (conocido como "Canario") - habían sido detenidos. Todos los demás hombres siguen en libertad.  Las pruebas más viables se recogen en las horas inmediatamente después de un ataque. Dados los deficientes sistemas de denuncia y la falta de esfuerzos coordinados entre los examinadores de las agresiones sexuales y la policía, se puede perder la oportunidad de recoger las mejores pruebas.  Esto perjudica a la capacidad para llevar adelante un juicio sólido.

La violencia sexual en Brasil y la respuesta inadecuada ante esta cuestión resultan alarmantes, dirigiéndose a menudo las agresiones a los más vulnerables. El 51% de las violaciones denunciadas se cometen contra niñas de hasta 13 años y casi el 20% contra niñas adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. Los socios de Igualdad Ya nos han informado de que las víctimas brasileñas son sometidas a múltiples entrevistas por parte de las autoridades que se muestran insensibles en el mejor de los casos y, en el peor, como en este caso, abiertamente hostiles. Ha habido intentos en el parlamento brasileño para eliminar el acceso a cualquier tipo de atención reproductiva para las mujeres, incluso aquellas que han sido violadas. Si bien las mujeres brasileñas ya se enfrentan a severas restricciones para acceder a la atención reproductiva, siempre ha habido excepciones legales en los casos de violación. Estos nuevos intentos de restringir los derechos de las mujeres son, por lo tanto, alarmantes. Actualmente, las víctimas de violencia sexual no siempre tienen acceso al aborto legal.  Brasil únicamente cuenta con 37 centros de salud que ofrecen el servicio a más de 5.000 ciudades. Como estos centros se concentran en las grandes áreas urbanas, miles de mujeres y niñas carecen de cualquier recurso.  

Las soluciones para proteger a las víctimas y garantizar la justicia universal son claras:

  1. Los autores deben ser detenidos y acusados con todo el peso de la ley.
  2. Las autoridades policiales deben tener formación periódica y aplicar un enfoque de sensibilidad hacia las víctimas en los casos de agresiones sexuales. 
  3. Los primeros intervinientes deben realizar exámenes forenses sin retrasos indebidos o barreras procesales.
  4. Los gobiernos deben aumentar los servicios para ayudar a las víctimas a lo largo del proceso penal, de modo que no se les abandone a su suerte.

Brasil está obligado por el derecho internacional a abordar la violencia sexual, especialmente en virtud del Artículo 7 de la Convención de Belém do Pará, que obliga al estado a prevenir y castigar la violencia contra las mujeres. Tal y como estableció el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos (Campo Algodonero vs. México), la impunidad por los actos de violencia contra las mujeres refuerza el mensaje de que es aceptable y tolerable.  El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) también se hace eco de esto en su Recomendación General 33 sobre el acceso a la justicia, que exige responsabilidad en los sistemas judiciales y recursos para las víctimas. Las víctimas deben tener acceso a la justicia desde el comienzo de un caso, con investigadores formados y sensibles hasta el final, con indemnizaciones y servicios que ayuden a los supervivientes en el camino de la recuperación.  A medida que Brasil trabaja para mejorar las respuestas a las víctimas, las autoridades policiales deben llevar a todos los autores ante la justicia.

En su calidad de país más poblado de Latino América, si Brasil garantizara justicia para Claudia esto ayudaría a enviar el mensaje, no solo a Brasil sino a todos los demás países del continente, de que la violencia sexual se debe tratar como una violación grave de los derechos humanos. Únase a Igualdad Ya y a nuestros socios, el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) en Brasil y el Centro Cyrus R. Vance para la Justicia Internacional, para exigir al Gobierno de Brasil que:

  • Detenga, acuse y castigue a todos los responsables de la violación de Claudia y que dé a conocer este violento delito con todo el peso de la ley, y que lleve a cabo el juicio de tal manera que Claudia no vuelva a ser una víctima.
  • Desarrolle e incorpore sistemas de respuesta adecuados, basados en un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género, de modo que las víctimas vean que la denuncia resulta en justicia; esto incluye formación para los profesionales sanitarios, el sistema judicial y la policía.
  • Explore todas las posibilidades de indemnización financiera para Claudia para ayudarla a reconstruir su vida.

Presidente Michel Temer
Palacio do Planalto
Raca dos Tres Poderes
Brasilia
Brasil

Correo electrónico: agendapr@presidencia.gov.br
Twitter: @MichelTemer
Facebook: https://www.facebook.com/MichelTemer

Country: 
All letters: 
40000
Type of action: 
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Brasil
Hero image: 
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Protege a las mujeres y niñas frente a la violencia sexual
Letter Body: 

Estimado Presidente Temer:

El mundo se horrorizó al conocer la violación en grupo de “Claudia” en mayo, pero se enfureció aún más cuando supo cómo la habían tratado los primeros intervinientes del sistema judicial.  Dado que las imágenes de esta violación han visto la luz en Internet, Claudia debe soportar estos asaltos una y otra vez. Le agradezco que se haya ofrecido a proteger a Claudia y que haya adoptado medidas para garantizar que se haga justicia para ella. Ahora, debe asegurarse de que todos los demás autores de este caso sean detenidos. 

Las mujeres y niñas tienen derecho a vivir sus vidas sin violencia. En Brasil, tienen estos derechos garantizados en virtud de la Convención de Belém do Pará, especialmente en el Artículo 7. El culpar a la víctima y una coordinación legal y un seguimiento deficientes, como en el caso de Claudia, resultan en la no denuncia universal de las violaciones y en una violencia continua. Las víctimas se preguntan por qué deberían seguir adelante si se van a encontrar con barreras para la justicia. Brasil debe adoptar medidas para cambiar este clima de impunidad ante la violencia contra las mujeres y niñas. 

Como el país más poblado de Latino América, si Brasil garantizara justicia para Claudia actuaría como elemento de disuasión dentro del país y ayudaría a enviar el mensaje a todos los demás países del continente de que la violencia sexual se debe tratar como una violación grave de los derechos humanos.  Me uno a Igualdad Ya, al Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) en Brasil y a CLADEM Regional, y al Centro Cyrus R. Vance para la Justicia Internacional para exigir justicia para Claudia y para que todas las mujeres y niñas vivan sin violencia sexual. Su liderazgo debe marcar un cambio en la cultura que tolera la indiferencia generalizada ante la violencia contra las mujeres y niñas.

Atentamente,

Salsa Id: 
23640
Action Date: 
Lunes, Febrero 27, 2017
Action Status: 
Letters Sent (Auto): 
37
All Letters Sent (Auto): 
978

El pasado mes de mayo, “Claudia” de 16 años se despertó desnuda ante la aterradora imagen de más de 30 hombres con armas que se burlaban de ella y la insultaban.  Aterrorizada, y tan solo pudiendo recordar que había estado en casa de su novio, cogió rápidamente algunas ropas del suelo y salió corriendo. Después averiguó que había sido drogada y víctima de una violación en grupo en un lugar apodado “el matadero” cuando un humillante vídeo publicado por sus atacantes se hizo viral. 

El asalto despertó la indignación mundial y cuatro mujeres, a las que Claudia no conocía, acudieron en su ayuda y le ayudaron a denunciar el delito y a obtener asistencia médica. Lamentablemente, la respuesta fue culpar a la víctima. Las autoridades pasaron totalmente por alto la denuncia de Claudia y, en cambio, la trataron como si ella fuera la delincuente. Un policía varón incluso le pregunto si “disfrutaba con el sexo en grupo”. Afortunadamente, el grupo de mujeres la ayudó de nuevo. Logró que se designara a un nuevo investigador, una mujer, que llevó a cabo una investigación minuciosa y apoyó su denuncia de violación. La  Fiscalía del Estado de Río de Janeiro también ofreció protección a Claudia frente a las represalias, incluyendo las amenazas de “acabar con ella mediante el método del microondas” si denunciaba las violaciones, y arrestó a dos de los hombres. 

No obstante, algunos meses más tarde, únicamente siete de los supuestos 30 sospechosos habían sido acusados y, de estos, tan solo dos - Sergio Luiz da Silva Junior (conocido como “da Russia”) y Moises Camilo de Lucena (conocido como "Canario") - habían sido detenidos. Todos los demás hombres siguen en libertad.  Las pruebas más viables se recogen en las horas inmediatamente después de un ataque. Dados los deficientes sistemas de denuncia y la falta de esfuerzos coordinados entre los examinadores de las agresiones sexuales y la policía, se puede perder la oportunidad de recoger las mejores pruebas.  Esto perjudica a la capacidad para llevar adelante un juicio sólido.

La violencia sexual en Brasil y la respuesta inadecuada ante esta cuestión resultan alarmantes, dirigiéndose a menudo las agresiones a los más vulnerables. El 51% de las violaciones denunciadas se cometen contra niñas de hasta 13 años y casi el 20% contra niñas adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y los 17 años. Los socios de Igualdad Ya nos han informado de que las víctimas brasileñas son sometidas a múltiples entrevistas por parte de las autoridades que se muestran insensibles en el mejor de los casos y, en el peor, como en este caso, abiertamente hostiles. Ha habido intentos en el parlamento brasileño para eliminar el acceso a cualquier tipo de atención reproductiva para las mujeres, incluso aquellas que han sido violadas. Si bien las mujeres brasileñas ya se enfrentan a severas restricciones para acceder a la atención reproductiva, siempre ha habido excepciones legales en los casos de violación. Estos nuevos intentos de restringir los derechos de las mujeres son, por lo tanto, alarmantes. Actualmente, las víctimas de violencia sexual no siempre tienen acceso al aborto legal.  Brasil únicamente cuenta con 37 centros de salud que ofrecen el servicio a más de 5.000 ciudades. Como estos centros se concentran en las grandes áreas urbanas, miles de mujeres y niñas carecen de cualquier recurso.  

Las soluciones para proteger a las víctimas y garantizar la justicia universal son claras:

  1. Los autores deben ser detenidos y acusados con todo el peso de la ley.
  2. Las autoridades policiales deben tener formación periódica y aplicar un enfoque de sensibilidad hacia las víctimas en los casos de agresiones sexuales. 
  3. Los primeros intervinientes deben realizar exámenes forenses sin retrasos indebidos o barreras procesales.
  4. Los gobiernos deben aumentar los servicios para ayudar a las víctimas a lo largo del proceso penal, de modo que no se les abandone a su suerte.

Brasil está obligado por el derecho internacional a abordar la violencia sexual, especialmente en virtud del Artículo 7 de la Convención de Belém do Pará, que obliga al estado a prevenir y castigar la violencia contra las mujeres. Tal y como estableció el Tribunal Interamericano de Derechos Humanos (Campo Algodonero vs. México), la impunidad por los actos de violencia contra las mujeres refuerza el mensaje de que es aceptable y tolerable.  El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) también se hace eco de esto en su Recomendación General 33 sobre el acceso a la justicia, que exige responsabilidad en los sistemas judiciales y recursos para las víctimas. Las víctimas deben tener acceso a la justicia desde el comienzo de un caso, con investigadores formados y sensibles hasta el final, con indemnizaciones y servicios que ayuden a los supervivientes en el camino de la recuperación.  A medida que Brasil trabaja para mejorar las respuestas a las víctimas, las autoridades policiales deben llevar a todos los autores ante la justicia.

En su calidad de país más poblado de Latino América, si Brasil garantizara justicia para Claudia esto ayudaría a enviar el mensaje, no solo a Brasil sino a todos los demás países del continente, de que la violencia sexual se debe tratar como una violación grave de los derechos humanos. Únase a Igualdad Ya y a nuestros socios, el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) en Brasil y el Centro Cyrus R. Vance para la Justicia Internacional, para exigir al Gobierno de Brasil que:

  • Detenga, acuse y castigue a todos los responsables de la violación de Claudia y que dé a conocer este violento delito con todo el peso de la ley, y que lleve a cabo el juicio de tal manera que Claudia no vuelva a ser una víctima.
  • Desarrolle e incorpore sistemas de respuesta adecuados, basados en un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género, de modo que las víctimas vean que la denuncia resulta en justicia; esto incluye formación para los profesionales sanitarios, el sistema judicial y la policía.
  • Explore todas las posibilidades de indemnización financiera para Claudia para ayudarla a reconstruir su vida.

Presidente Michel Temer
Palacio do Planalto
Raca dos Tres Poderes
Brasilia
Brasil

Correo electrónico: agendapr@presidencia.gov.br
Twitter: @MichelTemer
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Estimado Presidente Temer:

El mundo se horrorizó al conocer la violación en grupo de “Claudia” en mayo, pero se enfureció aún más cuando supo cómo la habían tratado los primeros intervinientes del sistema judicial.  Dado que las imágenes de esta violación han visto la luz en Internet, Claudia debe soportar estos asaltos una y otra vez. Le agradezco que se haya ofrecido a proteger a Claudia y que haya adoptado medidas para garantizar que se haga justicia para ella. Ahora, debe asegurarse de que todos los demás autores de este caso sean detenidos. 

Las mujeres y niñas tienen derecho a vivir sus vidas sin violencia. En Brasil, tienen estos derechos garantizados en virtud de la Convención de Belém do Pará, especialmente en el Artículo 7. El culpar a la víctima y una coordinación legal y un seguimiento deficientes, como en el caso de Claudia, resultan en la no denuncia universal de las violaciones y en una violencia continua. Las víctimas se preguntan por qué deberían seguir adelante si se van a encontrar con barreras para la justicia. Brasil debe adoptar medidas para cambiar este clima de impunidad ante la violencia contra las mujeres y niñas. 

Como el país más poblado de Latino América, si Brasil garantizara justicia para Claudia actuaría como elemento de disuasión dentro del país y ayudaría a enviar el mensaje a todos los demás países del continente de que la violencia sexual se debe tratar como una violación grave de los derechos humanos.  Me uno a Igualdad Ya, al Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) en Brasil y a CLADEM Regional, y al Centro Cyrus R. Vance para la Justicia Internacional para exigir justicia para Claudia y para que todas las mujeres y niñas vivan sin violencia sexual. Su liderazgo debe marcar un cambio en la cultura que tolera la indiferencia generalizada ante la violencia contra las mujeres y niñas.

Atentamente,

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