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Desigualdad ante la ley

Campaña de Igualdad Ya para erradicar las leyes discriminatorias: 10 años después de la Conferencia sobre la Mujer de Beijing

Breve reseña histórica

Desde la creación de las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial y los esfuerzos heroicos de Eleanor Roosevelt que llevaron a la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, el derecho fundamental a la igualdad ha sido afirmado repetidamente por los gobiernos en tratados internacionales, así como en la mayor parte de las constituciones nacionales de todo el mundo. No obstante, la discriminación sexual sancionada por los gobiernos aún continúa practicándose en sus formas más flagrantes en prácticamente todas partes del mundo. A menudo bajo el disfraz de la religión, la tradición o la costumbre, los gobiernos consienten y aplican leyes discriminatorias que perpetúan el estado de desigualdad económica, marital y social de la mujer.

En 1995, delegados de 189 países en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing adoptaron una Declaración reafirmando su compromiso fundamental de "defender los derechos y la dignidad humana intrínseca de las mujeres y los hombres". También adoptaron la Plataforma de Acción de Beijing en la que prometieron "revocar cualesquiera leyes restantes que discriminen por motivos de sexo". En el año 2000, acordaron hacerlo "lo antes posible, preferiblemente antes del año 2005..."

Sin embargo, estos gobiernos aún exhiben poca o ninguna voluntad política para cumplir estos compromisos. En 1999, Igualdad Ya inició una campaña que hacía un llamamiento a los gobiernos para que cumplieran su promesa de erradicar las leyes discriminatorias por motivos de sexo antes del proceso de evaluación de Beijing +5 del año 2000. Esto no se llevó a cabo. La campaña de Igualdad Ya se volvió a lanzar en el año 2004 haciendo un llamamiento a los gobiernos para que cumplieran su promesa antes de la fecha tope acordada del año 2005. Este es el año en el que se ajustarán las cuentas.

¿Por qué nos centramos en la erradicación de las leyes discriminatorias?
La ley es la expresión más formal de una política de gobierno. Un gobierno que permite que las leyes discriminatorias permanezcan en vigencia está apoyando y promoviendo la desigualdad. Sin igualdad ante la ley, las mujeres carecen de recursos cuando se enfrentan a la discriminación que afecta todos los aspectos de su vida, incluyendo la seguridad, la integridad física, la vida familiar, el estado comunitario y sus perspectivas políticas, económicas y sociales.

El hecho de que haya leyes - de hecho, muchas leyes - que discriminan explícitamente contra las mujeres casi 10 años después de la adopción de la Plataforma de Acción de Beijing, 25 años después de la adopción de CEDAW, y 55 años después de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos que afirma que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", es inaceptable. De hecho, muchas de estas leyes se han promulgado en nuestro tiempo, a despecho de las leyes nacionales e internacionales y en contra de los avances realizados por los grupos de mujeres de todo el mundo que trabajan por la igualdad y la justicia.

¿Cómo afectan estas leyes a las vidas de las mujeres?

Algunos ejemplos de leyes discriminatorias en todo el mundo:

En 1984, Argelia adoptó su Código de Familia que limita los derechos de la mujer en el matrimonio al consentir la poligamia, ordenar la obediencia de la mujer y restringir las causas de divorcio para las mujeres. Se dice que durante los debates anteriores a la adopción de estas leyes, los diputados debatieron durante días en la Asamblea Nacional acerca de la longitud de la vara con la que un hombre podía pegar a su mujer.

Las leyes de obediencia de la mujer existen en varios otros países, como Sudán (en una ley de 1991) y Yemen (1992), donde la ley estipula de manera explícita que las mujeres deben estar disponibles para tener relaciones sexuales con sus maridos y que no pueden abandonar el hogar conyugal sin permiso. En Chile, el marido es el titular de la sociedad conyugal. En Nepal, una mujer pierde su herencia cuando contrae matrimonio.

Violación en el matrimonio: las mujeres a menudo carecen de protección legal frente a violaciones por parte de sus maridos. India y Malasia, por ejemplo, excluyen de manera explícita en sus leyes sobre violación los actos sexuales forzados en el matrimonio.

Violencia doméstica: El Código Penal de Nigeria permite a los maridos utilizar la violencia física para "regañar" a sus mujeres siempre que no causen un "daño grave", que se define como pérdida de la visión, de la audición y de la facultad de hablar, las desfiguraciones faciales u otras heridas que pongan en peligro la vida.

Discriminación en la edad de matrimonio: En países tan dispares como Japón y Rumania, los hombres no pueden contraer matrimonio antes de los dieciocho años mientras que la ley permite que las mujeres puedan hacerlo antes de esa edad.

La poligamia también se permite en muchos países como Malí y Tanzania.

Los denominados homicidios de "honor" son crímenes por medio de los cuales los hombres pueden asesinar a sus mujeres con total impunidad legal en países como Haití y Siria.

En Arabia Saudita, ninguna mujer puede conducir puesto que se "sabe que es una fuente de vicios innegables..." y "...que permite que las mujeres se reúnan con hombres sin tomar las precauciones necesarias" (Fatwa de 1990).

En Pakistán, la palabra de una mujer vale la mitad que la de un hombre como prueba en un tribunal de justicia y para demostrar que ha sido violada debe contar con al menos "cuatro testigos hombres musulmanes adultos... [para dar] evidencia al ser testigos presenciales del acto de penetración..."

En Israel, a diferencia de los hombres, una mujer judía no tiene derecho a divorciarse tal y como estipula la ley rabínica y sanciona la ley estatal.

En algunos países la prostitución es un delito mientras que la contratación de servicios de prostitución no lo es, de esta manera se castiga a los explotados, principalmente mujeres, a la vez que las personas que las explotan, casi siempre hombres, no son castigados por este abuso. En Filipinas, la prostitución se define legalmente como un delito que únicamente pueden cometer las mujeres.

En muchos países, las leyes laborales niegan la igualdad de las mujeres, que a menudo son tratadas como niños y se les niegan las oportunidades a las que pueden acceder los hombres, supuestamente por su propia "protección". Por ejemplo, en Bolivia, "las mujeres y niños menores de 18 años sólo podrán trabajar durante el día, exceptuando labores de enfermería, servicio doméstico y otros que se determinarán". No obstante, este no es un problema que se limita a formas de pensar anticuadas. Letonia revisó por completo su Ley Laboral en el año 2001 sin eliminar la discriminación. En muchos países, como el Reino Unido y Australia, las mujeres no tienen la misma igualdad para servir en el ejército.

En muchos países, como Mónaco, Bangladesh, Kenia y los Estados Unidos, las leyes ponen barreras a la ciudadanía basándose en el sexo de un padre o cónyuge.

Estos son tan sólo algunos ejemplos de discriminación generalizada por ley. El alcance de la violencia y de la discriminación contra las mujeres que permiten los gobiernos de todo el mundo es asombroso.

La campaña de Igualdad Ya para acabar con las leyes discriminatorias es muy sencilla: Igualdad ante la ley significa igualdad ante la ley. La campaña hace un llamamiento a los gobiernos para que cumplan su compromiso con las palabras y el espíritu de la Plataforma de Acción de Beijing garantizando a todas las mujeres igualdad ante la ley--YA.