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ACTUALIZACIÓN AcciÓn Mujeres 33.1 Japón: Juegos simuladores de violación y la normalización de la violencia sexual Una alumna de unos 12 años viaja en un tren de cercanías. Un hombre que la ha venido siguiendo la manosea y abusa sexualmente. Al final el tren se detiene y ella corre asustada a un baño público seguida por su agresor quien la esposa y viola. El agresor la hace prisionera y la viola repetidas veces en diversos lugares. Su madre y hermana adolescente sufren la misma suerte. Esta familia es objeto de la violación como castigo porque antes la hermana mayor había denunciado a la policía el intento de agresión sexual de otra mujer por parte del violador. Esta es la historia de RapeLay (Juego de Violación), un juego de computadora simulador de violación producido por Illusion Software y vendido en Japón, incluso a través de Amazon. Antes de publicar esta Acción, Igualdad Ya informó a Amazon Japón, que también vendía el juego, sobre RapeLay. Desde entonces ha retirado el juego de la venta. Sin embargo, sigue vendiendo otros juegos parecidos que se basan en el acecho y el abuso sexual de las mujeres y las niñas.
El objetivo del juego RapeLay es que el jugador viole en repetidas ocasiones a la madre y sus hijas hasta que éstas empecien a “disfrutar” de la experiencia. Primero, el jugador manipula la mano en la pantalla para agredir sexualmente a cada mujer o niña en un tren. Esta agresión refleja de manera inquietante la situación de la vida real en Tokio, donde en 2005 el gobierno local se vio obligado a introducir vagones sólo para mujeres después de que una encuesta encontrara que el 64% de las mujeres de veintitantos a treinta y tantos años habían sido abusadas en el transporte público. La mayoría de las encuestadas dijeron que habían sido toqueteadas varias veces en los 12 meses anteriores a la encuesta. La agresión sexual en RapeLay sigue mientras la mujer o la niña se pone cada vez más angustiada y, finalmente, huye aterrorizada a un lugar aislado donde el jugador luego puede simular violarla. Ambas niñas son vírgenes y la primera vez que son violadas se representa en forma de la ruptura del himen con sangre en el pene. Después de la violación en pantalla de la madre y sus dos hijas, el jugador tiene más control sobre los escenarios de violación y debe “formar en la violación” a la mujer y las niñas sometiéndolas a múltiples y variadas agresiones sexuales, incluidas las violaciones en grupo, hasta que sucumban a cada agresión, e incluso le rueguen a su violador que las complazca. Conforme siguen las violaciones, aumentan las posibilidades de que la mujer y las niñas queden embarazadas. Sin embargo, el jugador debe obligar con fuerza a la mujer y las niñas a obtener abortos, si no una de las niñas lo apuñalará hasta la muerte, de nuevo de una manera que sexualiza la violencia. Illusion Software ha ofrecido también una descarga gratuita que contiene una representación de la mujer y las niñas en una celda sometidas a torturas sexuales, así como una escena de una violación de especial brutalidad de la hija mayor donde la madre y la hija menor, impedidas con fuerza, son obligadas a mirar. El Anti Pornography and Prostitution Research Group (Grupo de Investigación contra la Pornografía y la Prostitución), una organización con su sede en Japón que ha estado trabajando para poner fin a la objetivación de la mujer, dice que tiene dificultades para tratar de instruir a un gobierno que hasta permite se vendan en el mercado abierto vídeos de verdaderas violaciones en grupo. No fue hasta 1999 que Japón prohibió la pornografía infantil. Sin embargo, los juegos de computadora pornográficos siguen sin regular, ya que quedan fuera de la definición legal de la pornografía infantil en la Ley de Castigo de Actos relacionados con la Prostitución Infantil y la Pornografía Infantil de 1999. Japón ratificó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en 1985 y su informe fue examinado por última vez en 2003 por el Comité CEDAW, que examina el cumplimiento de parte de los gobiernos con la Convención. Mientras que en su informe, el Gobierno japonés reconoció que “la violencia de los maridos o los compañeros, los delitos sexuales, la prostitución, el acoso sexual y el acecho constituyen graves violaciones de los derechos humanos de la mujer”, el Comité CEDAW expresó su preocupación de que la legislación japonesa caracterizara el acecho como “cualquier… acción para ‘satisfacer su pasión amorosa o una inclinación de otro tipo hacia esa persona’ o ‘desahogar su animadversión provocada por la imposibilidad de satisfacer esos sentimientos’”. Tales caracterizaciones abundan en hentai, que abarcan una exitosa serie de cómics japoneses llamada Rape Man (Hombre Violador), la cual retrata a un profesor que de noche se transforma en el “superhéroe” Rape Man y viola a las mujeres para resolver los rencores o “darles una lección” por haber rechazado a sus amantes. En su recomendación general no. 19 sobre la “violencia contra la mujer”, el Comité CEDAW confirmó que la “violencia contra la mujer es una forma de discriminación que impide gravemente que [la mujer] goce de derechos y libertades en pie de igualdad con el hombre”. En concreto, el Comité comentó que las “actitudes tradicionales, según las cuales se considera a la mujer como subordinada o se le atribuyen funciones estereotipadas perpetúan la difusión de prácticas que entrañan violencia o coacción… Esos prejuicios y prácticas pueden llegar a justificar la violencia contra la mujer como una forma de protección o dominación… Estas actitudes también contribuyen a la difusión de la pornografía y a la representación y otro tipo de explotación comercial de la mujer como objeto sexual, antes que como persona. Ello, a su vez, contribuye a la violencia contra la mujer”. Cuando presentaba su informe al Comité CEDAW, el Gobierno japonés reconoció que “[l]a imagen de la mujer en los medios de comunicación, donde suelen ser retratadas como objetos sexuales o de la violencia, tiene un gran impacto” sobre los estereotipos de género. El Comité de la Convención expresó su preocupación por esos estereotipos de la mujer, “la prevalencia de los actos de violencia contra mujeres y niñas y por la aparente renuencia de las mujeres a solicitar el auxilio de las instituciones públicas existentes”. También señaló que “la pena por violación [es] relativamente leve”. Para probar la violación en un tribunal de justicia en Japón, los jueces estudian a menudo el nivel de violencia perpetrada y el grado de resistencia opuesta por la víctima en lugar de si la mujer realmente consintió al coito. Japón tiene la obligación de conformidad con el artículo 5(a) de la CEDAW de “[m]odificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres”. Además, el artículo 14 de la Constitución de Japón garantiza la igualdad ante la ley y establece que no habrá “discriminación en las relaciones políticas, económicas o sociales por motivos de raza, credo, sexo, condición social u origen familiar”. Los juegos de computadora como RapeLay aprueban las actitudes y los estereotipos discriminatorios basados en el género que perpetúan la violencia contra la mujer. En lugar de permitirles prosperar, el Gobierno japonés debería tomar medidas eficaces para superar estas actitudes y prácticas que dificultan la igualdad de la mujer. Acciones recomendadas Por favor escriba a Illusion Software y pida que
se retire inmediatamente de la venta en línea o de cualquier otro
punto de venta, todos los juegos, incluyendo RapeLay, que impliquen la
violación, el acecho u otras formas de violencia sexual o que
denigren de otra manera a la mujer. Sugiera que las empresas tienen la
responsabilidad de considerar, como buena práctica comercial,
cualquier repercusión negativa que sus actividades puedan tener
sobre la sociedad y el interés público. Por favor, escriba
una carta similar a Amazon Japón, pidiendo que retire todos los
juegos que simulen la violencia sexual y de otras formas contra las mujeres
y las niñas. Escriba también a los funcionarios del Gobierno
japonés a continuación y pídales que cumplan con
las obligaciones de Japón en virtud de la CEDAW y la Constitución
de Japón para eliminar la discriminación contra la mujer
y, en particular, prohibir la venta de juegos de computadora como RapeLay
que normalizan y promueven la violencia sexual contra las mujeres y las
niñas. Sr. Tadashi Yoshimura Sr. Jasper Cheung
Prime Minister Taro Aso Sr. Eisuke Mori Sra. Yuko Obuchi Con copia a:
Acción
Mujeres 33.2: Septiembre 2009
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