Estados Unidos: El papel de las fuerzas militares en la expansión de la industria del sexo comercial

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Número de acción: 
23.1
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Fecha: 
1 Jun 2003

En marzo de 2002, el canal Fox transmitió una investigación clandestina que documenta la participación de las fuerzas militares estadounidenses con base en Corea del Sur en la industria del sexo comercial. En el informe, oficiales de la Patrulla Americana de Cortesía, ubicados en bares cerca de la base de Campo Casey en Tongduch'on voluntariamente comparten información detallada con el periodista Tom Merriman sobre la dinámica de la industria del sexo comercial en los bares y sobre el tráfico de mujeres hacia Corea del Sur para cubrir la demanda de prostitución por parte de las fuerzas militares estadounidenses. "Ellas se bajan del avión y los ciudadanos coreanos que trabajan en el aeropuerto les quitan la visa y el pasaporte, las ponen en una fila aparte y después van a una subasta. Todos los dueños de los bares compran a estas chicas en subastas," dice un oficial de la Patrulla de Cortesía. También explica que las mujeres no obtendrán sus pasaportes ni visas hasta que ganen suficiente dinero para pagar el gasto contraído por el dueño del bar. El oficial de la Patrulla de Cortesía concuerda con el periodista quien le pregunta si sus responsabilidades incluyen mantener los bares seguros. "Ese es nuestro trabajo," dice, y después aconseja al periodista clandestino cómo "negociar" los servicios de una prostituta. Las mujeres rusas y filipinas de los bares cercanos a las bases militares confirman ante la cámara que han sido traficadas a Corea del Sur, que sus pasaportes han sido sustraídos y que no son libres para regresar a sus hogares.

Según el Departamento de Estado estadounidense, hasta cuatro millones de mujeres y niños cada año son atraídos por traficantes, quienes frecuentemente tienen nexos con la delicuencia organizada; hacia destinos en todo el mundo con promesas de trabajos mejor pagados--como niñeras, camareras o bailarinas--que los que podrían obtener en sus propios países. Después de llegar en un país extranjero, las mujeres son forzadas a prostituirse y, a menudo, tratadas brutalmente y sometidas a condiciones de vida inhumanas. La historia de "Lana" apareció en la publicación estadounidense Military Times, que publicó, en agosto de 2002, una revelación sobre la conexción entre la demanda de prostitución por parte de los militares estadounidenses y el tráfico de mujeres para la industria del sexo comercial. En su país, la República de Kyrgyz, Lana trabajaba en una fábrica de zapatos por $20 al mes. Un día vio un anuncio periodístico buscando mujeres para bailar y charlar en clubes nocturnos que sirven a los militares estadounidenses en Corea del Sur. El anuncio prometía $2.000 por los primeros seis meses, un aumento enorme con respecto a su deprimente sueldo. Lana respondió al anuncio. Cuándo llegó a Corea del Sur, profundamente endeudada con sus nuevos empleadores por su viaje y sostenimiento, fue obligada por su empleador, quien le había quitado el pasaporte, a prostituirse con militares estadounidenses. Vivía con otras nueve mujeres del bar en un apartamento de tres habitaciones con una cámara de video ubicada sobre la puerta principal para controlar sus movimientos. Lana tenía sólo 30 minutos de libertad por día.

A pesar del hecho de que bajo la Regulación de Las Fuerzas Estadounidenses en Corea (USFK) "todas las casas de prostitución" son formalmente "prohibidas" para el personal militar en Corea del Sur, los comandantes militares estadounidenses justifican y sostienen la industria del sexo comercial, asignando oficiales de la Patrulla de Cortesía a bares para facilitar el acceso seguro a la prostitución de los militares estadounidenses. Después de una investigación incitada por el informe de la Fox, las USFK publicaron una declaración que informaba su evaluación de que "la mayoría de los establecimientos era discotecas que proporcionan un ambiente seguro y limpio". También afirmaba que el propósito de las Patrullas de Cortesía era "disuadir los actos de violencia, imponer el toque de queda y, cuando fuera necesario, prevenir el acceso del personal de USFK a los establecimientos prohibidos". La investigación clandestina de la Fox documenta que los bares en cuestión promueven la prostitución y los oficiales de la Patrulla de Cortesía, por confesión propia, facilitan, en lugar de prevenir, el acceso del personal de USFK a estos establecimientos.

Solicitar la prostitución es un delito bajo la ley coreana, como lo es bajo Artículo 134 del Código Uniforme de la Justicia Militar de los EE.UU., que penaliza la conducta poco ética que desacredita al ejército o que es perjudicial al buen orden y la disciplina. Tal conducta es castigada con la expulsión por conducta deshonrosa, la pérdida de toda paga y asignaciones, y reclusión por un año. Ningún militar americano ha sido responsabilizado por solicitar prostitución en Corea del Sur, ni en otro lugar recientemente, a pesar de la amplia evidencia y bien documentada de su participación en la industria del sexo comercial. La Oficina Internacional para la Migración estima que por lo menos 5.000 mujeres desde mediados de la década de los noventa, aunque probablemente muchas más, han sido víctimas del tráfico humano sólo hacia Corea del Sur, para suministrar los servicios del sexo comercial, incluyendo a los 37.000 militares estadounidenses ubicados allí. Muchos de los clubes, bares y burdeles que rodean las bases militares atienden casi exclusivamente a militares de EE.UU.

Organizaciones locales en Corea del Sur están desarrollando una activa campaña contra la industria del sexo comercial y abordando las necesidades de rehabilitación e ingresos alternativos para las mujeres prostitutas. Saewoomtuh es una organización que está luchando actualmente por la reforma a las leyes coreanas sobre prostitución para que los clientes y los proxenetas sean tratados como criminales; mientras las prostitutas se les trate como víctimas con posibilidades para acceder una amplia gama de servicios sociales. La organización ayuda a las mujeres a dejar la prostitución y a encontrar otras fuentes de ingresos para sobrevivir. El programa modelo de Saewoomtuh, fundado en 1998, incluye oportunidades para generar ingresos alternativos, un programa para establecer contactos en redes de apoyo y un programa grupal para ex-prostitutas de apoyo psicológico y discusión de políticas. La lucha de organizaciones como Saewoomtuh procura abordar las causas fundamentales de la prostitución y disminuir las proposiciones de oportunidades que parecen ofrecer dinero rápido, pero que también con demasiada frecuencia llevan a la explotación por la industria del sexo comercial.

Actualmente, hay más que 1,4 millones de militares estadounidenses en servicio activo en todo el mundo. Existe el reconocimiento generalizado que en casi todos los lugares donde hay tropas estadounidenses hay un crecimiento concurrente y dramático de la industria del sexo comercial, lo cual demuestra una profunda falta de respeto hacia las mujeres y causa un intenso resentimiento en el país anfitrión, en detrimento de las relaciones internacionales. En 1999 cuando fuerzas de EE.UU. regresaron a las Filipinas, por ejemplo, el número de "artistas de entretenimiento" registradas en la Ciudad de Angeles casi se duplicó, según un periódico del ejército de EE.UU. Una Directiva Presidencial emitida el 25 de febrero de 2003 por el Presidente estadounidense George W. Bush declaró: "La prostitución y las actividades relacionadas, que son inherentemente perjudiciales y deshumanizantes, contribuyen al fenómeno del tráfico de personas, así como al turismo del sexo, que es estimado en un negocio de mil millones de dólares por año mundialmente." En su Informe de Tráfico de Personas de 2002, el Departamento del Estado de EE.UU. reconoció la estrecha relación entre el tráfico y la prostitución, al reconocer la prostitución como una de las causas principales por la cual las mujeres son sometidas al tráfico de seres humanos.

El informe investigativo de la Fox ha generado una protesta bipartita por parte del Congreso en Washington. "El ejercito está, de hecho, ayudando a llenar los bolsillos de los traficantes de seres humanos en lugar de promover el compromiso de nuestro país. . . para poner fin a esta abominación contra la humanidad," escribieron trece congresistas al Secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld el 31 de mayo de 2002. Los militares estadounidenses, como consumidores de mujeres prostituídas, están efectivamente y sustancialmente contribuyendo a la demanda por el tráfico del sexo.

Qué puede hacer: 

Por favor, escriba al Presidente de Estados Unidos George W. Bush y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y exíjales que instituyan y hagan cumplir una política de cero tolerancia hacia la demanda de prostitución por parte de las fuerzas militares estadounidenses a nivel mundial. Muestre el vínculo entre la prostitución y el tráfico, el cual ha sido reconocido por el gobierno de los Estados Unidos. Explique que apoyar la industria del sexo comercial perpetúa el abuso de las mujeres y socava los esfuerzos por combatir el tráfico del sexo. Las cartas deben ser dirigidas a:

President George W. Bush
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500
United States of America
Fax: + 1 202-456-2461
E-mail: president@whitehouse.gov

Mr. Donald H. Rumsfeld
Secretary of Defense
1000 Defense Pentagon
Washington, DC 20301-1000
United States of America
Fax: +1 703-697-9080