Estados Unidos: Planteamiento sobre el papel del ejército estadounidense en el fomento del tráfico sexual

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Fecha: 
4 Mar 2013

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En la década de los 80, la base naval estadounidense de la Bahía de Subic era la base militar estadounidense más grande situada fuera de los EE UU, y los burdeles circundantes generaban unos 500 millones de dólares estadounidenses. Los traficantes locales y los propietarios de los burdeles se dedicaban a la compraventa de mujeres y niñas para satisfacer las demandas de los soldados allí destinados. Alma, que soñaba con ser contable, fue una de las mujeres que fueron vendidas en el negocio sexual local. Después de tres años pudo escapar de esta vida y posteriormente fue una de las fundadoras de Buklod ng Kababaihan, un grupo que ayuda a otras mujeres explotadas. Aunque las bases estadounidenses radicadas en Filipinas se cerraron oficialmente en los años 90, el problema sigue persistiendo hoy día ya que turistas sexuales estadounidenses viajan hasta allí para aprovecharse del negocio sexual local encubierto por la que fue en su día una importante presencia militar estadounidense. Miles de soldados estadounidenses siguen desplegados todavía en Filipinas, donde siguen recurriendo a prostitutas locales a pesar de las leyes contrarias existentes. Alma y Buklod continúan luchando contra la explotación de unas 300.000 ó 400.000 mujeres y de unas 100.000 niñas sumidas en el negocio del sexo comercial en Filipinas.

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Es ampliamente reconocido que donde existe una importante presencia militar se producirá un crecimiento destacado y simultáneo del sexo comercial y del tráfico de mujeres y niñas en dicho negocio. Tal como declaró en el 2004 el antiguo embajador estadounidense contra el tráfico de personas, John Miller, “el tráfico de personas, en especial para las mujeres y las niñas obligadas a prostituirse, es el resultado de la demanda existente en los lugares que operan una multitud de cooperantes, de trabajadores de organizaciones humanitarias, de contratistas civiles estadounidenses y extranjeros, y como no, de personal uniformado estadounidense.”  Por ejemplo, en el año  2012 The Korea Times confirmó que existía tráfico y explotación de mujeres en los burdeles circundantes a las bases militares estadounidenses de Corea del Sur “a pesar de la política de tolerancia cero del ejército.” Según una estimación, desde 1945 las tropas estadounidenses habían recurrido a más de un millón de mujeres coreanas que ejercían la prostitución.

Hace casi diez años, tras la observación de este desenfrenado tráfico y explotación alrededor de las bases estadounidenses de Corea del Sur y de otros países, Igualdad Ya y nuestros socios coreanos empezaron a interceder ante el gobierno estadounidense para la instauración de una política de tolerancia cero en lo que respecta al tráfico sexual y a la demanda de sexo comercial que la fomenta.

El gobierno estadounidense ha reconocido que la compraventa de sexo está a menudo intrínsecamente relacionada con la trata de blancas. El tráfico sexual es un negocio ilícito que opera según los principios del mercado de la oferta y la demanda. La demanda la generan hombres que pagan por tener sexo, lo que garantiza la continuidad de la existencia del tráfico sexual. Los traficantes, los proxenetas y los organizadores se aprovechan de esta demanda y proveen los millones de mujeres y niñas que son explotadas diariamente en todo el mundo. En respuesta a este conocido vínculo, el gobierno estadounidense enmendó en el año 2005 el Manual para las Cortes Marciales y concretamente enumeró la “condescendencia con la prostitución” como una violación del Artículo 134 del Código Uniforme de Justicia Militar.  Aunque dicha disposición mantiene su vigencia después de ocho años, en el 2012 sólo se celebraron 31 juicios por “condescendencia con la prostitución” o “consentimiento” y sólo fueron condenadas 19 personas.

El gobierno estadounidense está sujeto a las leyes y políticas internacionales y nacionales contra el tráfico sexual para la reducción de la demanda de sexo comercial. El Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar el Tráfico de Personas, especialmente Mujeres y Niños, exige que los Estados miembros, incluido Estados Unidos, “disuadan la demanda que fomenta cualquier forma de explotación de las personas, especialmente de mujeres y niños, que conduzcan al tráfico de personas.” La no aplicación de la disposición militar que prohíbe la compra de sexo debilita el compromiso del gobierno estadounidense por combatir el tráfico sexual y perpetúa el abuso de mujeres y niñas en todo el mundo.

Qué puede hacer: 

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Rogamos inste al gobierno estadounidense a aplicar el Artículo 134 del CUJM sobre el “consentimiento” y la “condescendencia con la prostitución” y reitere su compromiso en la lucha contra la demanda de sexo comercial que fomenta el tráfico sexual. De este modo se garantizará que Estados Unidos esté a la altura de sus compromisos nacionales e internacionales para prevenir el tráfico sexual y la explotación de mujeres y niñas en todo el mundo, así como su política de tolerancia cero en lo que respecta al tráfico de personas.

Por favor, dirija sus cartas a:

President Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500
United States of America
Fax: + 1 202-456-2461
Correo electrónico: president@whitehouse.gov
www.whitehouse.gov/contact

The Hon. Chuck Hagel
Secretary of Defense
Office of the Sec. of Defense
1400 Defense Pentagon
Washington, DC 20301
Tel: +1(703) 571-3343
Fax: +1(703) 571-8951
Correo electrónico: chuck.hagel@osd.mil

Ambassador-at-Large Luis CdeBaca
U.S. Department of State
Office to Monitor and Combat Trafficking in Persons
1800 G Street NW,
Washington D.C., 20520
Tel: +1(202) 312-9639
Fax:  +1(202) 312-9637

Cartas: 

Estimado Presidente/Secretario/Embajador:

Quisiera expresarle mi preocupación por el papel del ejército estadounidense en el fomento del tráfico y de la explotación sexual en el negocio del sexo comercial de todo el mundo. El gobierno estadounidense ha reconocido oficialmente el vínculo entre la demanda de sexo comercial y el negocio del tráfico sexual, y en el año 2005 acometió las acciones necesarias para prohibir la compra de sexo por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses. No obstante, me preocupa que esta disposición contra la compra de sexo no se haya aplicado suficientemente. Los últimos artículos periodísticos e informes indican que sigue existiendo el tráfico y la explotación de mujeres y niñas en los burdeles circundantes a las bases militares estadounidenses de ultramar a pesar de la política de tolerancia cero en lo que respecta al tráfico sexual y a la demanda que lo fomenta.

El tráfico sexual es un negocio ilícito que opera según los principios del mercado de la oferta y la demanda. La demanda la generan hombres que pagan por tener sexo, lo que garantiza la continuidad de la existencia del tráfico sexual. Los traficantes, los proxenetas y los organizadores se aprovechan de esta demanda y proveen los millones de mujeres y niñas que son explotadas diariamente en todo el mundo. El gobierno estadounidense está sujeto a las leyes y políticas internacionales y nacionales contra el tráfico sexual para la reducción de esta demanda. La no aplicación de la disposición militar que prohíbe la compra de sexo debilita el compromiso del gobierno estadounidense por combatir el tráfico sexual y perpetúa el abuso de mujeres y niñas en todo el mundo.

Respetuosamente insto al gobierno estadounidense a que aplique la disposición que prohíbe la compra de sexo por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses y reitere su compromiso en la lucha contra la demanda que fomenta el tráfico sexual. De este modo se garantizará que Estados Unidos esté a la altura de sus compromisos nacionales e internacionales para prevenir el tráfico sexual y la explotación de mujeres y niñas en todo el mundo, así como su política de tolerancia cero en lo que respecta al tráfico de personas.

Gracias por su atención.
Atentamente,