Estados Unidos: llamamiento para que adopte una política de tolerancia cero con respecto a la demanda de servicios sexuales que alimenta la trata de personas con fines de explotación sexual

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Fecha: 
1 May 2012

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El mes pasado, veinticuatro miembros del personal militar y el Servicio Secreto de Estados Unidos participaron supuestamente, durante un viaje oficial a la ciudad colombina de Cartagena (ciudad que el propio gobierno estadounidense identifica como destino de turismo sexual), en un encuentro con prostitutas a través de un burdel local (consulte las cartas conjuntas de grupos estadounidenses y colombianos sobre delitos potenciales de tráfico sexual en Cartagena dirigidas a los presidentes de ambos países). El año pasado, agentes del Servicio Secreto, militares y personal de la embajada en El Salvador acudieron supuestamente a un club de alterne donde pagaron a cambio de "favores sexuales" en la habitación VIP. Asimismo, en diciembre tres miembros del cuerpo de los Marines destacados en la embajada estadounidense en Brasil y un miembro de la propia embajada arrojaron supuestamente a una prostituta brasileña del vehículo en el que iban después de haber estado "de fiesta" con ella en un club nocturno de Brasilia. La mujer se fracturó la clavícula a consecuencia del impacto contra el suelo. Continúan saliendo a la palestra noticias que ponen de relieve una cultura persistente dentro del Ejército y los Servicios Secretos estadounidenses de permitir y fomentar la explotación sexual de mujeres y niñas.

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Muchos políticos, comentaristas y artículos de noticias han tachado los hechos de “los chavos siempre serán chavos" o han mostrado su preocupación por una posible puesta en peligro de la seguridad nacional. Sin embargo, ése no es el problema: pasan por alto la discriminación y la explotación de las mujeres, generada por un tráfico sexual dirigido a saciar la demanda de servicios sexuales por parte de turistas que condenan a este modo de vida a mujeres en todo el mundo.

El tráfico sexual es la industria criminal que más rápido crece, un sector que genera miles de millones de dólares. Degrada y viola los derechos humanos de mujeres y niñas en todo el mundo. Según la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, se calcula que el 80% de las víctimas de la trata de personas son explotadas como esclavas sexuales.

La industria del sexo se alimenta de la demanda de servicios sexuales. Cuantos más clientes soliciten estos servicios, más mujeres y niñas deben ser explotadas para “satisfacer” esta creciente demanda. Los ciudadanos estadounidenses representan un alto porcentaje del número de turistas sexuales en todo el mundo.1

Muchos países en los que se ha legalizado la prostitución y se ha normalizado la demanda de servicios sexuales han visto aumentar la trata de personas con fines de explotación sexual. Tal y como afirmaba el embajador estadounidense contra el tráfico sexual, Luis CdeBaca, “ninguna niña o mujer sería víctima del tráfico sexual si su explotación no generara ingresos… No importa si la mujer es mayor de 18 años o si aparentemente actúa de manera voluntaria, porque la realidad es que nunca se puede saber”.

En el marco de su campaña para prevenir el tráfico sexual, el gobierno estadounidense está sujeto a leyes y políticas nacionales2 e internacionales3 destinadas a reducir la demanda de servicios sexuales. El gobierno de Estados Unidos no cumple con sus obligaciones porque carece de una ley uniforme y coherente relativa al tráfico sexual y a la compra de servicios sexuales que aborde la conducta de todos los empleados y contratistas del gobierno, militares y civiles. Aunque hay varias agencias federales que sí cuentan con políticas o códigos de conducta que prohíben expresamente a sus empleados comprar servicios sexuales, no está claro si las autoridades se ocupan de garantizar su cumplimiento. Así, por ejemplo, el Código Uniforme de la Justicia Militar prohíbe a su personal uniformado contratar los servicios de prostitutas, mientras que el Departamento de Estado prohíbe a los miembros del Servicio Exterior "frecuentar" a prostitutas. No obstante, el Servicio Secreto, que funciona a cargo del Departamento de Seguridad Nacional, no se rige por una política que prohíba explícitamente la explotación sexual.

Las leyes y políticas actuales que rigen algunas de las agencias y contratistas federales, pero no todas, debilitan el compromiso del gobierno federal de combatir el tráfico sexual y perpetúan el abuso contra mujeres y niñas, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Estados Unidos asesora a otros países en materia contra el tráfico de personas con el fin de reducir la demanda de servicios sexuales y erradicar el turismo sexual,4 pero no actúa de manera ejemplar al respecto.
 


1ECPAT USA, Estadísticas, en ecpatusa.org/resources/statistics/
2The Trafficking in Victims Protection Act of 2000 (Ley de Protección a las Víctimas de la Trata de Personas, TVPA por sus siglas en inglés).
3Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional, Artículo 9(5); Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Principios y Directrices recomendados sobre los derechos humanos y la trata de personas, Directriz 7.
4A la hora de clasificar a los países en función de sus esfuerzos por frenar la trata de personas con fines de explotación sexual, la TVPA establece que el gobierno estadounidense debe trabajar de forma seria y sostenible para reducir la demanda de servicios sexuales y la participación en viajes internacionales de turismo sexual por parte de sus ciudadanos. TVPA, Sec. 108(B)(11).

Qué puede hacer: 

Haga un llamamiento al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para que dicte una Orden Ejecutiva que prohíba a todos los empleados y contratistas federales comprar servicios sexuales, ya que esta práctica contribuye a la trata de personas con fines de explotación sexual, así como para que se asegure de que todos los responsables de los departamentos correspondientes obligan al cumplimiento de esta política de tolerancia cero. Esto sería una garantía de que Estados unidos cumple sus compromisos nacionales e internacionales para frenar la demanda de servicios sexuales que alimenta el tráfico sexual. >> ¡TOME MEDIDAS!

President Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500
Estados Unidos
Fax: + 1 202-456-2461
E-mail: president@whitehouse.gov

Cartas: 

Estimado Presidente Obama:

Tras el reciente “escándalo” sexual protagonizado por militares y agentes del Servicio Secreto estadounidense, que contrataron prostitutas durante un viaje oficial a Cartagena, Colombia, así como otra serie de incidentes similares acontecidos en todo el mundo, le escribo para solicitar que el gobierno de Estados Unidos actúe de inmediato para poner fin al negocio del sexo y al tráfico de personas con fines de explotación sexual. Le hago un llamamiento para que dicte una Orden Ejecutiva que prohíba a todos los empleados y contratistas federales comprar servicios sexuales, ya que esta práctica contribuye a la trata de personas con fines de explotación sexual, así como que se asegure de que todos los responsables de los departamentos correspondientes obligan al cumplimiento de esta política de tolerancia cero.

La demanda de servicios sexuales alimenta el tráfico de personas con fines de explotación sexual. Millones de mujeres y niñas son vendidas para su explotación sexual, violando de esta manera sus derechos a la integridad física, la igualdad, la dignidad, la salud y a no ser objeto de la violencia ni las torturas. En el marco de su campaña para prevenir el tráfico sexual, el gobierno estadounidense está sujeto a leyes y políticas nacionales e internacionales destinadas a reducir la demanda de servicios sexuales. Asimismo, el embajador de Estados Unidos contra la trata de personas ha dejado claro que frenar esta demanda es parte fundamental de la lucha para erradicar el tráfico sexual. Sin embargo, no existe una política coherente relativa al tráfico sexual y la compra de servicios sexuales que haga referencia a la conducta de los empleados y contratistas del gobierno.

Por todo ello, me gustaría pedir al gobierno de Estados Unidos que adopte una política de tolerancia cero con respecto a la demanda de servicios sexuales que fomenta el tráfico de personas con fines de explotación sexual.

Gracias por su atención.

Atentamente,