Egipto: Aplicar la ley contra la mutilación genital femenina y procesar a los responsables de la muerte de Soheir al-Batea

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Fecha: 
2 Jul 2013

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Soheir al-Batea
Soheir al-Batea. Fotografía: Al-Masry Al-Youm
El 6 de junio de 2013 Soheir al-Batea, de 13 años, falleció después de que, a petición de su padre, un médico le practicara la mutilación genital femenina en una clínica de la provincia de Daqahliya, al noreste de El Cairo. Según se ha informado, el médico que realizó el procedimiento, el Dr. Raslan Fadl, fue interrogado por los fiscales y posteriormente puesto en libertad bajo fianza quedando a la espera de que finalice la investigación. Según algunos informes, la causa de la muerte fue «un drástico descenso de la presión sanguínea como consecuencia de un traumatismo», aunque será confirmada cuando se publique el informe del examinador médico. La trágica muerte de Soheir pone de manifiesto la violación de derechos humanos de niñas y mujeres que representa la mutilación genital femenina, la cual supone un grave riesgo para la salud independientemente de si se realiza dentro o fuera de un establecimiento médico.

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mutilación genital femenina se refiere a cualquier procedimiento consistente en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos y otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. La mutilación genital femenina puede tener consecuencias para la salud de por vida, tales como infección crónica, dolor intenso durante la micción, la menstruación, el coito y el parto y trauma psicológico. Nadie sabe el número de niñas que fallece debido a la mutilación genital femenina ya que no existe documentación adecuada al respecto. Los motivos alegados para su práctica son la religión, la tradición, la supresión del deseo sexual, la «limpieza» y la posibilidad de contraer matrimonio. Según la Encuesta de Demografía y Salud realizada en Egipto en 2008 la tasa de prevalencia de la mutilación genital femenina entre niñas y mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años es del 91 %. Esta práctica suele realizarse en Egipto en la pubertad o un poco antes.

El Ministerio de Sanidad egipcio promulgó un decreto ministerial en 2007 que colmaba la laguna jurídica existente en el anterior decreto de 1996 al prohibir a todo el mundo, incluidos los profesionales sanitarios, que realizasen la mutilación genital femenina en hospitales tanto estatales como no estatales. En junio del año siguiente la mutilación genital femenina se tipificó como delito en el código penal egipcio. A pesar de esta prohibición, la medicalización de esta práctica está aumentando en Egipto, donde se estima que un 72 % de los procedimientos se realizan por médicos en clínicas privadas. Varias organizaciones de derechos humanos del país, tales como Asistencia Jurídica de las Mujeres Egipcias (CEWLA) y la Coalición Egipcia para los Derechos del Niño (ECCR), están realizando una incansable labor para garantizar la implantación efectiva de la ley contra la mutilación genital femenina, así como que se haga justicia para Soheir. Les preocupan las informaciones que les llegan de que el Ministerio de Sanidad está presionando para que el informe policial sobre el caso de Soheir registre el delito como «negligencia médica» en vez de como mutilación genital femenina y homicidio involuntario. La realización de la mutilación genital femenina está castigada por el código penal con penas que van desde tres meses a dos años de cárcel o multas de hasta 5.000 libras egipcias (550 euros), mientras que el homicidio involuntario conlleva una pena de prisión de hasta cinco años y multas de hasta 500 libras egipcias (55 euros). CEWLA, ECCR y otros grupos que trabajan en defensa de los derechos de las mujeres temen que, sin la existencia de mensajes contundentes por parte del gobierno, como la correcta implantación de la ley y una rápida aplicación de castigos para los autores, aumente la aceptación de la mutilación genital femenina en Egipto después de la revolución de 2011, donde cada vez en mayor medida los derechos de las mujeres están pasando a un segundo plano a todos los niveles. Los parlamentarios islamistas han exigido recientemente la despenalización de la mutilación genital femenina en el Parlamento.

La OMS, de la que Egipto es Estado miembro, ha mantenido de forma sistemática que «bajo ninguna circunstancia los profesionales sanitarios y los centros de salud deben realizar la mutilación genital femenina». En la publicación interinstitucional de 2010 «Global strategy to stop health-care providers from performing female genital mutilation» (Estrategia mundial para evitar que el personal sanitario practique la mutilación genital femenina), varias organización entre las que se encuentran diversos órganos de la ONU y la OMS concluyeron que «la implicación de los proveedores de asistencia sanitaria en la realización de mutilaciones genitales femeninas probablemente creará una sensación de legitimidad de dicha práctica. Da la impresión de que el procedimiento es bueno para la salud o, al menos, que es inofensivo. Este comportamiento puede contribuir aún más a la institucionalización de la práctica, lo que hará que se convierta en un procedimiento habitual e incluso provocará su propagación a grupos culturales que actualmente no la practican». La Asamblea Mundial de la Salud de la OMS aprobó una decisión en 2008 instando a todos los Estados miembros a intensificar el trabajo dirigido a la eliminación de la mutilación genital femenina, aprobar un corpus legislativo contra dicha práctica y prohibir su realización por parte de cualquier persona, incluidos los profesionales médicos.

Egipto es parte de diversos tratados internacionales y regionales sobre derechos humanos que exigen la protección de las niñas y mujeres frente a la práctica de la mutilación genital femenina, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (CAT), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño y la  Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos. Tanto el Comité de la CEDAW como el Comité de los Derechos del Niño han exhortado a Egipto a poner fin a la impunidad de los autores de la mutilación genital femenina y, tras la muerte de Soheir, UNICEF y UNFPA han publicado una declaración conjunta instando «a todas las autoridades a que hagan todo el esfuerzo posible para hacer cumplir plenamente la ley».

Igualdad Ya se une a CEWLA y ECCR en el llamamiento al gobierno egipcio para que aplique de forma efectiva la ley de 2008 contra la mutilación genital femenina y haga justicia para Soheir asegurándose de que tanto el médico que llevó a cabo el procedimiento como el padre de la menor sean procesados y castigados por los delitos de mutilación genital femenina y homicidio involuntario. Hacemos un llamamiento al gobierno egipcio para que aumente sus esfuerzos para luchar contra la mutilación genital femenina en el Egipto de después de la revolución de 2011 procesando y castigando con celeridad a los infractores, así como para que mejore la educación social a fin de cambiar la percepción y creencias culturales en torno a la mutilación genital femenina y reconozca esta práctica como una violación de los derechos humanos con graves consecuencias. Asimismo, instamos al gobierno a que garantice que los proveedores de atención sanitaria cuenten con una formación exhaustiva sobre las implicaciones para la salud y los derechos humanos de la mutilación genital femenina y se abstengan de realizar cualquier tipo de práctica en este sentido.

Qué puede hacer: 

>> ¡TOME MEDIDAS!

Únase a Igualdad Ya y a nuestros socios CEWLA y ECCR  en el llamamiento al gobierno de Egipto para que respete sus obligaciones nacionales e internacionales mediante las siguientes actuaciones:

  • Implantar de forma efectiva la ley contra la mutilación genital femenina de 2008 investigando adecuadamente y procesando rigurosamente las violaciones y, en especial, asegurándose de que el médico que realizó el procedimiento y el padre de Soheir sean procesados por mutilación genital femenina y homicidio involuntario y castigados con todo el rigor de la ley.
  • Apoyar y fomentar la educación de la sociedad para cambiar la percepción y las creencias culturales sobre la mutilación genital femenina y reconocer que la mutilación genital femenina constituye una violación de los derechos humanos con consecuencias lesivas.
  • Garantizar que los proveedores de atención sanitaria cuenten con una formación exhaustiva sobre las implicaciones para la salud y los derechos humanos de la mutilación genital femenina y se abstengan de realizar cualquier tipo de práctica en este sentido.

Las cartas deben enviarse a:

Interim President Adly Mansour
El Etahadiya Presidential Palace
Merghiny St., Heliopolis
Cairo, EGYPT
Fax & Tel.: +202 239 019 980
Twitter: @EgyPresidency

Prime Minister
Magless El Shaàb Street, Al Kasr El Einy
Cairo, EGYPT
Tel.: +202 2793 5000
Fax: +202 2795 8048
Email: pm@cabinet.gov.eg

Minister of Justice
Lazoghly Square
Cairo, EGYPT
Tel.: +202 279 22263
Fax: +202 279 58103
Email: mjustice@moj.gov.eg

Minister of Health & Population
3 Magless El Shaàb Street, Al Kasr El Einy
Cairo, EGYPT
Tel.: +202 2795 1821
Fax: + 202 2795 3966
Email: webmaster@mohp.gov.eg

Cartas: 

Excelentísimo señor Presidente /Excelentísimo señor Primer Ministro / Excelentísimo señor Ministro:

Me pongo en contacto con usted para transmitirle mi profunda preocupación por la trágica muerte de Soheir al-Batea, de 13 años, que falleció después de que, a petición de su padre, un médico le practicara ilegalmente la mutilación genital femenina en una clínica de la provincia de Daqahliya, al noreste de El Cairo. Según se ha informado, el médico que realizó el procedimiento, el Dr. Raslan Fadl, fue interrogado por los fiscales y posteriormente puesto en libertad bajo fianza quedando a la espera de que finalice la investigación. La trágica muerte de Soheir pone de manifiesto la violación de derechos humanos de niñas y mujeres que representa la mutilación genital femenina, la cual supone un grave riesgo para la salud independientemente de si se realiza dentro o fuera de un establecimiento médico.

La mutilación genital femenina puede tener consecuencias para la salud de por vida, tales como infección crónica, dolor intenso durante la micción, la menstruación, el coito y el parto y trauma psicológico. Nadie sabe el número de niñas que fallece debido a la mutilación genital femenina ya que no existe documentación adecuada al respecto. egún la Encuesta de Demografía y Salud realizada en Egipto en 2008 la tasa de prevalencia de la mutilación genital femenina entre niñas y mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años es del 91 %.

Sé que desde 2008 la mutilación genital femenina es un delito tipificado en el código penal egipcio. A pesar de esta prohibición, la medicalización de esta práctica está aumentando en Egipto, donde se estima que un 72 % de los procedimientos se realizan por médicos en clínicas privadas. Me preocupan profundamente las informaciones de que el Ministerio de Sanidad está presionando para que el informe policial sobre el caso de Soheir registre el delito como «negligencia médica» en vez de como mutilación genital femenina y homicidio involuntario. Sin la existencia de mensajes contundentes por parte del gobierno, como la correcta implantación de la ley y una rápida aplicación de castigos para los autores, aumente la aceptación de esta práctica en Egipto, donde cada vez en mayor medida los derechos de las mujeres están pasando a un segundo plano a todos los niveles.

La OMS, de la que Egipto es Estado miembro, ha mantenido de forma sistemática que «bajo ninguna circunstancia los profesionales sanitarios y los centros de salud deben realizar la mutilación genital femenina».La Asamblea Mundial de la Salud de la OMS aprobó una decisión en 2008 instando a todos los Estados miembros a intensificar el trabajo dirigido a la eliminación de la mutilación genital femenina, aprobar un corpus legislativo contra dicha práctica y prohibir su realización por parte de cualquier persona, incluidos los profesionales médicos.

Egipto es parte de diversos tratados internacionales y regionales sobre derechos humanos que exigen la protección de las niñas y mujeres frente a la práctica de la mutilación genital femenina, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (CAT), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño y la  Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos. Tanto el Comité de la CEDAW como el Comité de los Derechos del Niño han exhortado a Egipto a poner fin a la impunidad de los autores de la mutilación genital femenina y, tras la muerte de Soheir, UNICEF y UNFPA han publicado una declaración conjunta instando «a todas las autoridades a que hagan todo el esfuerzo posible para hacer cumplir plenamente la ley».

Por ello, le insto a asegurarse de que Egipto cumpla sus obligaciones nacionales e internacionales adoptando las siguientes medidas:

  • Implantar de forma efectiva la ley contra la mutilación genital femenina de 2008 investigando adecuadamente y procesando rigurosamente las violaciones y, en especial, asegurándose de que el médico que realizó el procedimiento y el padre de Soheir sean procesados por mutilación genital femenina y homicidio involuntario y castigados con todo el rigor de la ley.
  • Apoyar y fomentar la educación de la sociedad para cambiar la percepción y las creencias culturales sobre la mutilación genital femenina y reconocer que la mutilación genital femenina constituye una violación de los derechos humanos con consecuencias lesivas.
  • Garantizar que los proveedores de atención sanitaria cuenten con una formación exhaustiva sobre las implicaciones para la salud y los derechos humanos de la mutilación genital femenina y se abstengan de realizar cualquier tipo de práctica en este sentido.

Le agradezco su atención.

Reciba un cordial saludo.