Malí: Renovación del reclamo por una ley contra la mutilación genital femenina

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Número de acción: 
25.2
Fecha: 
1 Jul 2008

Fanta CamaraFanta Camara tenía cinco años cuando le sometieron a la mutilación genital. En el proceso de la mutilación, se le dañó severamente la uretra, y como consecuencia quedó incontinente. Tuvo que dejar la escuela porque sus compañeros de clase, que no podían tolerar el olor de su incontinencia, se burlaban de ella. En su aldea, se pasaba el tiempo lavando su ropa, que se ensuciaba repetidamente por el incesante flujo de orina. La misma comunidad que le exigió, de acuerdo con la tradición, someterse al proceso de mutilación genital, la rechazaba como consecuencia del daño que sufrió. Su situación, agravada por la falta de educación, auguraba un futuro oscuro.

El de Fanta no es un caso aislado en Malí. La mutilación genital femenina (MGF) se practica en todas las regiones de Malí, con una tasa de incidencia del 92% según la tercera Encuesta de Demografía y Salud del país de 2001. La práctica la llevan a cabo no sólo los practicantes tradicionales de la circuncisión, sino también las parteras y personal médico jubilado. En Malí, se practican tres tipos de MGF: la extirpación parcial o total del clítoris (clitoridectomía), la extirpación de todo el clítoris y el corte de los labios menores (excisión) y, en la forma más extrema, la extirpación de todos los genitales externos y la sutura de los dos lados de la vulva, dejando solamente una abertura vaginal muy pequeña (infibulación). Los efectos de la MGF, que en general se realiza sin anestesia, pueden ser devastadores. En Malí, en general se practica en las niñas menores de 10 años, y a veces hasta en niñas de tres meses de edad. El corte puede tener consecuencias para la salud de por vida, incluyendo infecciones crónicas, trauma psicológico, y dolor severo al orinar, menstruar, tener relaciones sexuales y parir. Muchas niñas mueren como consecuencia del corte, generalmente por desangramiento o infección.

Finalmente hay buenas noticias para Fanta. Después de que los médicos en Malí dijeron que no podían tratar la incontinencia de Fanta, en febrero de 2007 Igualdad Ya organizó una consulta médica para Fanta en Francia con ayuda de unas socias de la organización, que financiaron su viaje a París e hicieron los preparativos necesarios para que la vieran allí expertos médicos. Las pruebas diagnósticas indicaron que la gravedad de las heridas que presentaba Fanta hacía descartar la cirugía sin unos cuidados postoperatorios intensivos, que en su aldea de Malí no podría recibir. Aunque estas noticias eran desalentadoras, Fanta ha sorprendido a los médicos con una mejora excepcional. Ha respondido positivamente a los antibióticos y ahora puede controlar mejor su incontinencia. Según los médicos, esto puede atribuirse al fortalecimiento de la vejiga que se produce en la pubertad. Una socia de Igualdad Ya también financia la educación de Fanta a través de clases particulares que ha organizado para la joven la organización no gubernamental Asociación Maliana para el Monitoreo y la Orientación de Prácticas Tradicionales (AMSOPT), una de las organizaciones socias de Igualdad Ya en esta campaña. Fanta evoluciona considerablemente. Actualmente se encuentra en Bamako, la capital de Malí, donde se está reintegrando en la sociedad y conociendo nuevos amigos. Ha dicho que le gustaría convertirse en activista contra la MGF para ayudar a erradicar esta práctica nociva.

Desafortunadamente no es posible ayudar a cada una de las niñas y mujeres que sufren los efectos negativos de la MGF, y en muchos casos el daño va más allá de la reparación médica. Lo que hace falta es una ley contra esta práctica para ayudar a evitar la MGF. La AMSOPT ha trabajado en las regiones de Kayes, Sanankoroba, Dioila y Kangaba con un total de 80 aldeas, de las cuales 53 se han comprometido a abandonar la práctica. Las circuncidadoras allí se dedican ahora a otras actividades que generan ingresos. La concienciación generada por estas actividades ha culminado en la promulgación de leyes comunitarias no escritas que prohíben la MGF y que imponen sanciones a cualquier persona que se encuentre realizando o ayudando a realizar la MGF. Estas comunidades están preocupadas, sin embargo, por si sus esfuerzos fueran inútiles en el caso probable de que sus hijas se casen con hombres de alguna de las tantas otras comunidades que aún no han abandonado la práctica, y fueran obligadas a someterse a la mutilación genital. También, debido a la ausencia de una ley nacional en contra de la MGF, Malí sirve de refugio a los practicantes de la MGF de Burkina Faso, Senegal y Guinea-Conakry, quienes llevan a las niñas a través de las fronteras y les someten a la MGF en Malí para evadir el castigo en sus propios países. AMSOPT cree que debe aprobarse con urgencia una ley nacional contra la MGF para proteger la vida y la salud de miles de mujeres y niñas de sus efectos dañinos.

En 2005, Malí ratificó el Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de la Mujer en África, que en su artículo 5(b) obliga a los Estados firmantes a prohibir la MGF a través de medidas legislativas respaldadas por sanciones. Asimismo, el artículo 1 de la Constitución de Malí establece el derecho de todos los ciudadanos a la integridad de la persona y garantiza la protección de todos los ciudadanos contra el trato inhumano, cruel y degradante, así como otras obligaciones internacionales similares de Malí. Recientemente se celebraron elecciones en el país y se nombró un nuevo gabinete. Tanto el portavoz de la Asamblea Nacional, Sr. Diouncounda Traoré, como el Presidente del Comité sobre la Salud, Dr. Omar Mariko, han expresado en público su rechazo a la MGF. El Dr. Mariko, miembro de la oposición en el Parlamento, propuso redactar una ley específica contra la MGF. Ahora es necesario seguir luchando para animar al gobierno a que cumpla sus compromisos y promulgue una ley firme contra la MGF, y a que apoye los esfuerzos para educar e informar a las comunidades practicantes sobre los peligros de la MGF.

La MGF no es exclusiva de Malí. En todo el mundo, se calcula que más de 130 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a la MGF, y que 2 millones de niñas cada año, o 6.000 por día, están en riesgo de sufrir MGF. Una forma extrema de las tantas prácticas tradicionales utilizadas por las comunidades para negar la igualdad a las mujeres, la MGF es defendida tanto por hombres como mujeres como un rito de paso y un requisito indispensable social para el matrimonio. Se usa en un intento de controlar la sexualidad de las mujeres. Sin embargo, 16 de los 28 países africanos donde se practica la MGF han adoptado leyes para proteger a las niñas de esta práctica dañina. Estas leyes parecen tener un impacto en la reducción de la incidencia de la MGF, particularmente en países como Burkina Faso, donde se publicita y se hace cumplir la ley.
 

Qué puede hacer: 

Por favor, escriba a las autoridades de Malí y úrjales a que apoyen la introducción y aprobación de una ley en contra de la MGF como un asunto prioritario de urgencia. Mencione los efectos dañinos de la MGF y recuérdeles las obligaciones de Malí con arreglo al derecho internacional, sobre todo el Protocolo sobre los Derechos de la Mujer en África recientemente ratificado, así como su propia Constitución, para erradicar la MGF y poner fin a la discriminación contra las mujeres y las niñas. Ínsteles también a que tomen medidas y apoyen esfuerzos para educar a las comunidades practicantes sobre los efectos dañinos de la MGF. Por favor, dirija sus cartas a:

H.E. Amadou Toumany Touré
President
BP 1463, Koulouba
Bamako, MALI
Fax: +223 2-22-46-94

H.E. Maharafa Traoré
Minister of Justice
BP 97, Quartier du fleuve
Bamako, MALI
Fax: +223 2-23-00-63

H.E. Mme Maiga Sina Damba
Minister for the Promotion of Women, Children and the Family
BP 2688, Hamdalaye ACI 2000
Rue de l'Obelisque Porte 99
Bamako, MALI
Fax: +223 2-22-75-24

Acción Mujeres 25.1: Julio 2004