Palabras y Acciones Haciendo a los Gobiernos Responsables en el Proceso de Evaluación de Beijing + 5

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Fecha: 
1 Jul 1999

El derecho fundamental a la igualdad ha sido afirmado y reafirmado repetidamente en conferencias, tratados, declaraciones y otros foros públicos en los que participan los gobiernos. No obstante, la discriminación en contra de las mujeres en sus formas más descaradas continúa en países de todo el mundo. En septiembre de 1995, se celebró en Beijing la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, donde participaron 6.000 delegadas de 189 países. En esta conferencia se adoptó la Declaración de Beijing, en la que se reafirma el compromiso por los "derechos y la dignidad humana intrínseca de las mujeres y los hombres", y se prometió llevar a la práctica la Plataforma de Acción también adoptada en dicha conferencia. Uno de los objetivos estratégicos establecidos en la Plataforma de Acción es el de "garantizar la igualdad y la no discriminación ante la ley y en la práctica", o más específicamente, tal y como está estipulado en el Párrafo 232 (d), asegurarse de "revocar cualesquiera leyes restantes que discriminen por motivo de sexo y eliminar el sesgo de género en la administración de justicia".

En junio del año 2000, representantes gubernamentales se reunirán en una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas con el objetivo de evaluar la puesta en práctica de la Plataforma de Acción de Beijing. Igualdad Ya considera que un mínimo grado de compromiso político con el proceso de Beijing hace necesario que los gobiernos participantes en la evaluación Beijing + 5 hayan eliminado aquellas leyes que explícitamente discriminan en base al género. No obstante, hay un número abrumador de países donde estas leyes siguen en vigor, lo que perpetúa la discriminación de jure en términos del estado individual, económico y marital de la persona y de la violencia en contra de las mujeres. Estas leyes representan una pequeña parte de la discriminación a la que las mujeres enfrentan a diario en casi todos los países del mundo. Aunque la discriminación en la aplicación de la ley, la negación de derechos iguales a la educación y el empleo, la exclusión de las mujeres de la representación política, la carencia de derechos sexuales y de reproducción y el uso de las fuerzas sociales y la violencia física para intimidar y subordinar a las mujeres, todos constituyen violaciones fundamentales al derecho humano a la igualdad, las leyes que son explícitamente discriminatorias en contra de las mujeres simbolizan al nivel más formal la falta de respeto descarada por parte de los gobiernos a este derecho fundamental.

El informe que acompaña esta Acción Mujeres hace resaltar un ejemplo representativo de leyes que discriminan explícitamente en contra de las mujeres y que actualmente se encuentran vigentes en 45 países de todo el mundo. Existen muchas otras que no se mencionan en el documento. Estas leyes contradicen, fundamentalmente, el espíritu y la letra de la Plataforma de Acción (así como el Estatuto de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación en Contra de las Mujeres). Desde la conferencia de Beijing ha habido un número significativo de reformas legales en muchos países: se han anulado o enmendado leyes discriminatorias o establecido nuevas leyes que protegen y promueven los derechos humanos de las mujeres. Sin embargo, también ha habido un número significativo de retrocesos. Quizás el retroceso más dramático ha tenido lugar en Afganistán, donde actualmente a las mujeres y niñas se les trata sistemáticamente como si no fueran humanas, negándoseles acceso a la educación, trabajo y cuidado médico. No tienen permitido salir de sus casas sin la compañía de un guardián y deben vestirse en público con un velo que las cubre completamente de la cabeza a los pies. En Afganistán se les da latigazos a las mujeres por descubrirse los tobillos. Además, tienen prohibido tanto el uso de zapatos con tacones altos que producen ruido al caminar como el reírse fuertemente. Aunque la práctica de la esclavitud en base al género en Afganistán constituye la discriminación formal más extrema en contra de las mujeres que se lleva a cabo en el mundo, este país no está incluido en este informe, el cual está dirigido a los gobiernos, ya que Igualdad Ya considera que las fuerzas del Talibán que actualmente gobiernan Afganistán no deben, en estas circunstancias, ser tratadas como si fueran un gobierno que actúa dentro del marco de la ley internacional.

Muchas leyes que discriminan en contra de las mujeres, especialmente aquellas que rigen las relaciones familiares, provienen de prácticas religiosas. El cristianismo, el Islam, el judaísmo y el hinduismo, por ejemplo, todos manifiestan el tratamiento discriminatorio en contra de las mujeres de una forma u otra. Sin embargo, el informe sólo hace referencia a aquellas leyes que han sido adoptadas por gobiernos estatales. Cualquier ley religiosa adaptada por un gobierno --al igual que otras leyes-- debe ser compatible con los derechos humanos, incluso el derecho a la igualdad. De la misma manera, cuando las costumbres tradicionales están respaldadas por la ley, el hecho de que sean costumbres tradicionales no cambia la regla de derecho internacional con la que se evalúan.

Las mujeres de distintos países y distintas regiones del mundo tienen diferentes prioridades en términos del cambio social que buscan con sus esfuerzos continuos por alcanzar el derecho a la igualdad. A veces las prioridades no están relacionadas con reformas legislativas sino con otras formas de discriminación. En muchos países el aborto es un delito y las consecuencias legales de su práctica recaen exclusivamente sobre las mujeres si se interrumpe un embarazo no deseado, a la vez que existe el peligro propio de los abortos arriesgados e ilegales. En muchos países la prostitución es un delito para las mujeres que lo practican y no para los hombres que las acuden. En casi todos los países existen leyes, políticas y prácticas que no discriminan explícitamente, pero que efectivamente niegan a las mujeres, sin ningún otro recurso, el derecho fundamental a la igualdad. Igualdad Ya hace recalcar estas leyes discriminatorias porque la ley es la forma más concreta en que los gobiernos expresan sus políticas. El que existan leyes, de hecho, tantas leyes, que discriminan explícitamente en contra de las mujeres cinco años después de que se adoptara la Plataforma de Acción de Beijing, veinte años después de que se adoptara la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación en Contra de las Mujeres y cincuenta años después de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos la que proclama que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos" es inaceptable y sugiere, deplorablemente, que a pesar de los compromisos hechos en Beijing, hace falta la voluntad política de ponerlos en práctica.

Qué puede hacer: 

Por favor, escriba a los jefes de gobierno de los países mencionados en este informe. Exíjales que las leyes citadas en el informe y cualquier otra ley discriminatoria que se encuentre en vigor sean derogadas o enmendadas antes de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas de Beijing + 5 que se celebrará en junio del año 2000, para que en esa sesión se recalquen estas reformas como muestra de compromiso genuino (en vez del caso omiso que se les presta) con el espíritu y la letra de la Plataforma de Acción. Muestre este informe y las preocupaciones ennumeradas arriba a los medios de comunicación y al público en general con el objetivo de incorporar su apoyo a esta campaña por que los gobiernos se hagan responsables de cumplir las promesas hechas en la Plataforma de Acción de Beijing. También puede recalcar otras leyes discriminatorias que existan en su país y hacernos saber cuáles son y qué esfuerzos se están llevando a cabo para cambiarlas.