El Líbano: Dar a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres bajo la ley de nacionalidad

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Fecha: 
12 Jul 2010

Hiam Abd El SamadHiam Abd El Samad y su esposo egipcio Anwar Hasaneen se casaron en el Líbano hace 23 años y tienen tres hijas, Nour de 17 años, ‘Amar de 12 y ‘Ayia de 9. La familia sigue residiendo en el Líbano, que consideran su hogar. No obstante, debido a que Hiam no puede transmitir su nacionalidad libanesa a su esposo e hijas bajo la ley de nacionalidad libanesa, la familia ha tenido que sufrir dificultades y privaciones importantes. Hiam ha tenido que asumir la responsabilidad de ser la principal fuente de ingresos de la familia ya que su esposo, como extranjero, tiene dificultades para obtener empleo. Sin la nacionalidad libanesa, en cuanto dejen la escuela, las hijas de Hiam se enfrentarán a dificultades para permanecer en el Líbano, el único hogar que han conocido. Para Nour, esto suposo tener que ser casada a los 15 años de edad a un pariente en Egipto. Además, Anwar y las hijas no reúnen los requisitos para obtener un seguro de salud, lo cual les dificulta cubrir los gastos médicos, en particular para ‘Amar que ha necesitado operarse. Al considerarlas extranjeras, las niñas tampoco pueden reclamar las prestaciones sociales que de otra manera ayudarían a cubrir los pagos de escuela especiales para ‘Ayia que es disléxica.

Debido a que Anwar no puede obtener la ciudadanía libanesa, tuvo que ser patrocinado como trabajador por un pariente de Hiam para facilitar su permanencia en el Líbano. Es difícil obtener el patrocinio, le cuesta a Anwar más de 1.100 dólares EE.UU. al año y significa que él está atado al empleador mencionado en la solicitud de patrocinio y legalmente no puede obtener empleo en otra parte. Esto coloca a Anwar en una posición muy vulnerable y, en efecto, quiere decir que no está en condiciones de aportar recursos adicionales para el mantenimiento de la familia. Como consecuencia, Hiam se ha visto obligada a asumir un puesto de guardia de seguridad con un salario mensual de 350 dólares EE.UU. y convertirse en la principal proveedora de la familia. No obstante, incluso el empleo de Hiam no le confiere a su familia las prestaciones familiares que estarían a disposición de los dependientes libaneses de otros empleados. Por lo tanto, la familia se ha visto obligada a pedir donaciones para pagar la amigdalectomía de ‘Amar y es sólo con la generosidad de patrocinadores privados que los costos de matrícula especiales de ‘Ayia, de EE.UU. $ 250 mensuales, están cubiertos. Es considerable el nivel de ansiedad que provocan a la familia estas necesidades de la infancia bastante comunes. También constituye una preocupación importante el hecho de que las hijas menores de Hiam, al igual que su hermana Nour, corran el riesgo de un matrimonio precoz si no pueden encontrar empleo y patrocinio después de salir de la escuela.

¡TOME MEDIDAS!

El caso de Hiam es solamente un ejemplo del sufrimiento de mujeres libanesas como consecuencia de la ley de nacionalidad. La estadística muestra que 18.000 familias libanesas sufren problemas en varios niveles, a saber, problemas psicológicos, sociales y económicos, a causa de la discriminación que se enfrentan.

La ley de nacionalidad del Líbano sólo permite a un hombre (y no a una mujer) conferir la nacionalidad libanesa a su cónyuge y sus hijos. Esta ley, que niega a la mujer la igualdad con los hombres en términos de nacionalidad, socava el estado de la mujer como ciudadana igual y contradice la Constitución libanesa, que establece que todos los ciudadanos libaneses son iguales ante la ley y tienen los mismos derechos civiles y políticos. También contradice muchas de las normas internacionales de derechos humanos ratificadas por el Líbano, en particular la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre los Derechos del Niño. Según el artículo 2 de la CEDAW, los Estados Partes convienen en “[a]doptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer”. El artículo 23 (4) del Pacto exige a los Estados Partes “tomar[] las medidas apropiadas para asegurar la igualdad de derechos y de responsabilidades de ambos esposos en cuanto al matrimonio”, lo cual el Comité de Derechos Humanos (el organismo de supervisión de la aplicación del Pacto) ha aclarado, en su observación general 28, establece que los Estados partes garanticen que “el régimen matrimonial estipule la igualdad de derechos y obligaciones de los dos cónyuges con respecto a,... [entre otras cosas,] la posibilidad de transmitirles [a los niños] la nacionalidad de los padres”. El artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño afirma que “(1) [e]l niño... tendrá derecho... a adquirir una nacionalidad y... (2) [l]os Estados Partes velarán por la aplicación de estos derechos de conformidad con su legislación nacional y las obligaciones que hayan contraído en virtud de los instrumentos internacionales pertinentes en esta esfera, sobre todo cuando el niño resultara de otro modo apátrida”.

En su examen del informe del Líbano en 2008 sobre su cumplimiento con la CEDAW, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el organismo que supervisa la aplicación de la Convención, expresó su preocupación por la renuencia del Líbano a retirar su reserva al artículo 9 (2) que requiere que los Estados Partes concedan a las mujeres derechos iguales que los hombres con respecto a la nacionalidad de sus hijos. El Comité estaba particularmente preocupado por la afirmación del Líbano “de que, por motivos políticos, no puede modificar su ley de nacionalidad para permitir que las mujeres libanesas pasen su nacionalidad a sus hijos y a sus cónyuges extranjeros”. Instó al Líbano a reconocer el impacto negativo de su ley de nacionalidad en las libanesas casadas con extranjeros y en los hijos de estas mujeres. Asimismo, el Comité sobre los Derechos del Niño, en su examen del informe del Líbano en virtud de la Convención sobre los Derechos del Niño en 2006 también expresó su preocupación de que en virtud de la ley actual la nacionalidad sólo pueda ser otorgada por el padre e instó al Líbano “a emprender una revisión crítica de su legislación,... con miras a garantizar que las madres libanesas... tengan derecho a conferir la nacionalidad libanesa a sus hijos de forma equitativa y sin discriminación”.

Las organizaciones de derechos de la mujer en el Líbano, como el Cómite Nacional de Seguimiento a los Asuntos de la Mujer, han participado en campañas nacionales para revisar la ley de nacionalidad discriminatoria. En abril de 2009, dos parlamentarios propusieron enmiendas a la ley de nacionalidad para permitir que las mujeres libanesas transmitieran su nacionalidad a sus hijos. Además, en junio de 2009, un tribunal libanés emitió una sentencia en un caso presentado por Samira Soueidan, una mujer libanesa, para conseguir la ciudadanía libanesa para sus hijos cuyo padre (fallecido) era egipcio. El tribunal cedió esta ciudadanía a sus hijos en una decisión histórica que declaraba que “la Constitución libanesa establece el principio de igualdad ante la ley entre todos los libaneses, mujeres y hombres. No hace distinción entre ellos en términos de derechos y obligaciones, lo permitido y lo prohibido. La mujer libanesa está a la par con el hombre en la ciudadanía, las obligaciones y los derechos y, por lo tanto, tiene el derecho a dar su nacionalidad a sus hijos si se casa con un extranjero...” No obstante, desafortunadamente esta decisión fue revocada en apelación el 18 de mayo de 2010. 

Qué puede hacer: 

Por favor escriba al presidente del Líbano, al primer ministro, al presidente de la Cámara y al ministro de Justicia y pida que reconozcan los efectos negativos que la ley discriminatoria de nacionalidad libanesa tiene para las familias de las libanesas casadas con hombres extranjeros y, por consiguiente, revisen la ley de nacionalidad libanesa para garantizar que todos los ciudadanos libaneses, hombres o mujeres, tengan el mismo derecho a conferir su nacionalidad libanesa a sus cónyuges e hijos. ¡TOME MEDIDAS!

Las cartas deben ir a:

President Michel Suleiman
President of Lebanon
Baabda - The Presidential Palace
Beirut, Líbano
Fax: +961 1 425 393
Tel: +961 5 468 390 / 457 111
Correo electrónico: open@presidency.gov.lb
president_office@presidency.gov.lb

Sr. Nabih Berri
Speaker of the House
Najmeh Square
Beirut, Líbano
Fax: +961 1 983 059
Tel: +961 1 982 045/9
Correo electrónico: President@lp.gov.lb

Sr. Mohamed Najeb Mikati
Prime Minister
Grand Serail
Riad Solh Street
Beirut, Líbano
Fax: +961 1 746 805 / +961 1 980 500
Tel: +961 1 746 800 00 / +961 1 983 022 hasta 30

Sr. Shakib Qorthbawi
Minister of Justice
P.O. Box 9400
Badaro - Sami el Solh Street
Near the Palace of Justice
Beirut, Líbano
Fax: +961 1 427 975
Tel: +961 1 422 944
Correo electrónico: info@justice.gov.lb

Con copias a:

Sra. Wafa Suleiman
President - National Commission of Lebanese Women
Hazmieh - Main Road - Chahine Commercial Center - 2nd Floor
Beirut, Líbano
Fax: +961 5 955 103
Tel: +961 5 955 101/2
Correo electrónico: info@nclw.org.lb

Sr. Marwan Charbel
Minister of Interior & Municipalities
Sanayeh
P.O. Boxes 9710 and 9500
Beirut, Líbano
Fax: +961 1 744 429
Tel: +961 1 750 607, +961 1 751 607
Correo electrónico: info@moim.gov.lb

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