“(Mi madre es) jordana y su nacionalidad es mi derecho”.

Jordania: Conceder a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres

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Fecha: 
5 Nov 2012
ACTUALIZACIÓN: 

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ACTUALIZACION, 27 DE ENERO DE 2014: El 12 de enero de 2014, el Gobierno de Jordania dio su visto bueno para garantizar ciertos derechos civiles a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y a sus hijos, incluyendo permisos de residencia y acceso mejorado a las instalaciones médicas estatales, a la educación y a puestos de trabajo en el sector privado. Estos derechos atenuarán de manera notable las dificultades de las familias afectadas y, por eso, rogamos al gobierno que los lleve a la práctica sin demora alguna.

Sin embargo, dado que la discriminación sexual todavía está presente en la ley de nacionalidad jordana, que incluye la imposibilidad de las mujeres de transmitir su nacionalidad a sus hijos y cónyuges extranjeros, Igualdad Ya continúa apelando al gobierno para que modifique dicha ley de nacionalidad y elimine tal discriminación.

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Shireen vive en Jordania con su marido no jordano y sus hijos. Debido a la ley de nacionalidad de su país, que discrimina por cuestión de sexo, el pasaporte de Shireen lleva un sello que dice: “Los hijos no se pueden incluir en el pasaporte de la madre debido a que el marido tiene una nacionalidad diferente”. Su matrimonio no funciona bien y vive con el constante temor de que su marido se lleve a sus hijos a su país de origen, algo que puede hacer ya que los niños únicamente están registrados en su pasaporte. Si él se marcha del país con ellos, su único recurso sería seguirle y solicitar en su país de origen el acceso o la custodia de sus hijos. Incluso en este caso, podría tener dificultades para traerlos de vuelta a Jordania ya que no están incluidos en su  pasaporte. Debido a su propia experiencia, Shireen no quiere que su hija se case con un extranjero. Considera que casarla a una edad temprana con un jordano aportaría a su hija la seguridad y la protección de las que ella misma carece.

El marido extranjero de Layla iba de un trabajo a otro, intentando obtener un nivel de vida decente. Los permisos de trabajo cuestan más de 400 dinares jordanos (cerca de 600 dólares estadounidenses) y los empresarios a menudo se niegan a ofrecer buenos trabajos a los extranjeros ya que pueden contratarlos de manera no oficial para trabajos con menor salario y mayores horas de trabajo. Preocupado por su imposibilidad de proporcionar un nivel de vida decente para su familia, el marido de Layla sufrió un infarto. Volvió a su país de origen para recuperar algo de dignidad.

Tres de los hijos de Layla nacidos en Jordania trabajan ilegalmente, con un miedo constante a la policía; su hija de 17 años no puede permitirse ir a la universidad porque le cobrarían unas tasas más altas de “extranjera” a pesar de haber nacido en Jordania de una madre jordana. No puede optar a becas del gobierno. Si el padre de estos niños hubiera sido jordano, serían considerados jordanos y no se enfrentarían a ninguna de estas dificultades.


Aunque Masha’el tiene certificados de nacimiento para sus cuatro hijos que demuestran que nacieron en Jordania de una madre jordana, sus pasaportes los identifican como nacionales de otro país, lo que hace que ella se sienta muy vulnerable y tema su posible deportación. Su marido trabaja en el salón de belleza que ella posee, pero todavía tiene que renovar su permiso de trabajo anualmente, algo que no ha hecho este año debido al coste.

Teme ser deportado si la policía lo descubre, pero la prioridad de la familia es pagar las elevadas tasas universitarias de “extranjero” de su hijo mayor para que pueda recibir una educación decente. Incapaz de soportar las restricciones y las dificultades asociadas a ser un extranjero en su propio país, su hijo intentó prenderse fuego a sí mismo el año pasado.

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Las historias de Layla, Masha’el (véanse los recuadros) y Shireen ilustran algunas de las privaciones causadas por la imposibilidad de las mujeres jordanas de transmitir su nacionalidad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, en el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a una mayor vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.

Según la ley jordana n.º 6 de 1954 sobre la nacionalidad, enmendada por última vez en 1987, salvo contadas excepciones, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus hijos ni a sus maridos al contraer matrimonio. Para luchar contra esta ley, que no se aplica del mismo modo a los hombres jordanos y que está afectando negativamente a la seguridad y la subsistencia de las mujeres jordanas casadas con extranjeros, Nima Habashna creó la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho”. Liderada por mujeres jordanas casadas con no jordanos y con el apoyo de la Organización de Mujeres Árabes, Nima promueve una serie de sentadas ante el Ministerio del Interior y otros organismos gubernamentales haciendo un llamamiento al gobierno para enmendar la ley de nacionalidad de acuerdo con las obligaciones legales internacionales de Jordania.

Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en la capital. Nima, por ejemplo, presentó una solicitud tan pronto como pudo hace algunos años. No obstante, tras repetidos intentos por obtener una decisión e incluso con la ayuda de un parlamentario que envío documentos en su nombre, nunca ha obtenido directamente una respuesta oficial por escrito. Finalmente, el 25 de abril de 2012, el parlamentario recibió una carta oficial en la que se indicaba que la solicitud de Nima había sido rechazada, pero sin dar ninguna explicación en cuanto al motivo. Otras mujeres que participan en la campaña también han intentado naturalizar a sus hijos y cónyuges pero ni siquiera son capaces de obtener una solicitud del ministerio.

La Organización de Mujeres Árabes llevó esta cuestión hasta el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en febrero de 2012. En sus observaciones finales en julio de 2012, CEDAW instó al gobierno a “permitir que las mujeres jordanas trasmitan su nacionalidad a sus cónyuges extranjeros y a los hijos que tengan en común” en el contexto de los derechos de nacionalidad. Otros tratados de Naciones Unidas y órganos encargados de controlar los tratados, como el Comité de Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) y el Comité de los Derechos del Niño, también han abordado esta cuestión. Todos estos comités en su revisión más reciente de la aplicación por parte de Jordania de sus respectivos tratados de derechos humanos han instado a Jordania a enmendar su ley de nacionalidad.

Cuando el ministerio acuerda seguir adelante con una solicitud, el Consejo de Ministros tiene la potestad para aprobarla o rechazarla. Ninguna mujer que participa en la campaña ha logrado que se considere su petición. Las mujeres también han intentado enviar cartas al Rey de Jordania sin éxito. Aunque el parlamento jordano se ha disuelto y no es probable que las elecciones para el nuevo parlamento se celebren antes de finales de 2012, todavía opera un Gabinete. Este Gabinete tiene potestad para aprobar una ley temporal que enmiende la Ley de Nacionalidad y presentarla al parlamento para su aprobación cuando este se vuelva a constituir.

Qué puede hacer: 

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Hacer un llamamiento a los funcionarios del gobierno jordano para enmendar sin demora la Ley de Nacionalidad de modo que las mujeres jordanas tengan el mismo derecho a transmitir su nacionalidad a sus hijos y cónyuges.

Rey Abdullah II bin Al-Hussein    
King’s Office            
11100 Amán
JORDANIA        
Tel.: +9626 4637341        
Fax: +9626 4627421/2

Primer Ministro Abdallah El Nsour
11180 Amán
JORDANIA
Tel.: +9626 4641211 Fax: +9626 4642520
Correo electrónico: info@pm.gov.jo        

Hacer un llamamiento al Ministro de Interior para acelerar los esfuerzos gubernamentales para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y el acceso a servicios sanitarios y de educación para sus hijos hasta que la Ley de Nacionalidad sea enmendada.

Mr. Hussein Al-Majali
Ministro de Interior
P.O. Box 100, 11181 Amán
Ibin Zawdun St., Building #9
JORDANIA    
Tel.: +9626 5691141 / Fax: +9626 5691141
Correo electrónico: info@moi.gov.jo

Cartas: 

Su Majestad, Excelentísimo/a Primer/a Ministro/a:

Le escribo para expresar mi apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para que se concedan a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres, en concreto a la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho” organizada por Nima Habashna. Según la ley jordana n.º 6 de 1954 sobre la nacionalidad, enmendada por última vez en 1987, salvo contadas excepciones, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus maridos no jordanos ni a los hijos que tengan juntos, lo que afecta negativamente a sus vidas. Le pido con todos mis respetos que haga todo lo que pueda para enmendar la Ley de Nacionalidad sin demora para eliminar esta prohibición y así mejorar enormemente las vidas de estas familias.

Algunas dificultades causadas por esta prohibición incluyen el temor de que los hijos sean sacados del país por los maridos no jordanos, dejando a las mujeres con grandes dificultades legales para acceder a ellos; la explotación por parte de empresarios que contratan a hombres nacidos en el extranjero y la tendencia a casar a las niñas con jordanos a una edad temprana para obtener seguridad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a la vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.

Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en Amán. Ninguna mujer de las que participan en esta campaña ha logrado que su petición sea considerada y a veces las mujeres ni siquiera logran obtener la solicitud.
La Organización de Mujeres Árabes llevó esta cuestión hasta el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en febrero de 2012. En sus observaciones finales en julio de 2012, CEDAW instó al gobierno a “permitir que las mujeres jordanas trasmitan su nacionalidad a sus cónyuges extranjeros y a los hijos que tengan en común” en el contexto de los derechos de nacionalidad. Otros tratados de Naciones Unidas y órganos encargados de controlar los tratados, como el Comité de Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) y el Comité de los Derechos del Niño, también han abordado esta cuestión. Todos estos comités en su revisión más reciente de la aplicación por parte de Jordania de sus respectivos tratados de derechos humanos han instado a Jordania a enmendar su ley de nacionalidad.

Le ruego que actúe con urgencia para enmendar la Ley de Nacionalidad. Mientras tanto, le insto también a trabajar con el Ministerio del Interior para acelerar los esfuerzos para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas y el acceso habitual a servicios sanitarios y de educación para sus hijos de modo que estas familias puedan disfrutar de un respiro ante las privaciones de la legislación actual.

Gracias por su atención.

Atentamente,


Excelentísimo/a Ministro/a:

Le escribo para expresar mi apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para la enmienda de la ley jordana n.º 6 de 1954 con el objetivo de conceder a las mujeres jordanas casadas con extranjeros el mismo derecho que los hombres jordanos a trasmitir su nacionalidad a sus cónyuges e hijos. Hasta que la Ley de Nacionalidad sea enmendada, le pido que acelere los esfuerzos gubernamentales para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas y el acceso a servicios sanitarios y de educación para sus hijos de modo que estas familias puedan disfrutar de un respiro ante la no aplicación de las disposiciones de naturalización previstas en la legislación actual.

Algunas dificultades causadas por esta prohibición incluyen el temor de que los hijos sean sacados del país por los maridos no jordanos, dejando a las mujeres con grandes dificultades legales para acceder a ellos; la explotación por parte de empresarios que contratan a hombres nacidos en el extranjero y la tendencia a casar a las niñas con jordanos a una edad temprana para obtener seguridad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a la vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.

Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en Amán. Nima Habashna, organizadora de la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho”, por ejemplo, presentó una solicitud hace algunos años. No obstante, tras repetidos intentos por obtener una decisión, e incluso con la ayuda de un parlamentario que envió documentos en su nombre, nunca ha obtenido directamente una respuesta oficial por escrito. El pasado mes de abril se notificó al parlamentario que la solicitud de Nima había sido rechazada, pero sin dar ninguna explicación en cuanto al motivo. Otras mujeres que participan en la campaña también han intentado naturalizar a sus hijos y cónyuges pero ni siquiera son capaces de obtener una solicitud de su ministerio. Ninguna mujer que participa en la campaña ha logrado que se considere su petición.

Le ruego que apoye la enmienda de la Ley de Nacionalidad, de acuerdo con las obligaciones legales internacionales de Jordania, y que mientras tanto haga todo lo que pueda para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y el acceso habitual a servicios sanitarios y de educación para sus hijos.

Gracias por su atención.

Atentamente,