“(Mi madre es) jordana y su nacionalidad es mi derecho”.

Jordania: Conceder a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres

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Fecha: 
5 Nov 2012
ACTUALIZACIÓN: 

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ACTUALIZACIÓN 12 DE NOVIEMBRE DE 2014: ¡Avances! Igualdad Ya y nuestras asociadas, la Organización de Mujeres Árabes y la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho”, reciben con satisfacción el anuncio hecho por el gobierno jordano, el pasado 9 de noviembre, relativo a la concesión de determinados derechos a los hijos nacidos de mujeres jordanas casadas con ciudadanos extranjeros. Con el  respaldo del Primer Ministro, esos niños tendrán ahora unas tarjetas de identidad especiales, acceso gratuito a las escuelas públicas y a la atención sanitaria, acceso al empleo, permisos de residencia, permisos de conducir y derecho a poseer bienes y a invertir en negocios, entre otras cosas. Estas medidas mejorarían considerablemente las vidas de los menores afectados. Instamos al gobierno a aplicar esos cambios con la mayor celeridad posible en el plazo anunciado de seis meses.

Al tiempo que aplaudimos esta decisión, Igualdad Ya y nuestras asociadas seguimos pidiendo al gobierno que elimine la discriminación de la ley de nacionalidad para que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres en este respecto. De esta manera, esas mujeres y sus familias disfrutarían de las mismas oportunidades de acceso y los mismos beneficios y podrían contribuir como miembros de pleno derecho de la sociedad.


ACTUALIZACION 27 DE ENERO DE 2014: El 12 de enero de 2014, el Gobierno de Jordania dio su visto bueno para garantizar ciertos derechos civiles a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y a sus hijos, incluyendo permisos de residencia y acceso mejorado a las instalaciones médicas estatales, a la educación y a puestos de trabajo en el sector privado. Estos derechos atenuarán de manera notable las dificultades de las familias afectadas y, por eso, rogamos al gobierno que los lleve a la práctica sin demora alguna.

Sin embargo, dado que la discriminación sexual todavía está presente en la ley de nacionalidad jordana, que incluye la imposibilidad de las mujeres de transmitir su nacionalidad a sus hijos y cónyuges extranjeros, Igualdad Ya continúa apelando al gobierno para que modifique dicha ley de nacionalidad y elimine tal discriminación.

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Shireen vive en Jordania con su marido no jordano y sus hijos. Debido a la ley de nacionalidad de su país, que discrimina por cuestión de sexo, el pasaporte de Shireen lleva un sello que dice: “Los hijos no se pueden incluir en el pasaporte de la madre debido a que el marido tiene una nacionalidad diferente”. Su matrimonio no funciona bien y vive con el constante temor de que su marido se lleve a sus hijos a su país de origen, algo que puede hacer ya que los niños únicamente están registrados en su pasaporte. Si él se marcha del país con ellos, su único recurso sería seguirle y solicitar en su país de origen el acceso o la custodia de sus hijos. Incluso en este caso, podría tener dificultades para traerlos de vuelta a Jordania ya que no están incluidos en su  pasaporte. Debido a su propia experiencia, Shireen no quiere que su hija se case con un extranjero. Considera que casarla a una edad temprana con un jordano aportaría a su hija la seguridad y la protección de las que ella misma carece.

El marido extranjero de Layla iba de un trabajo a otro, intentando obtener un nivel de vida decente. Los permisos de trabajo cuestan más de 400 dinares jordanos (cerca de 600 dólares estadounidenses) y los empresarios a menudo se niegan a ofrecer buenos trabajos a los extranjeros ya que pueden contratarlos de manera no oficial para trabajos con menor salario y mayores horas de trabajo. Preocupado por su imposibilidad de proporcionar un nivel de vida decente para su familia, el marido de Layla sufrió un infarto. Volvió a su país de origen para recuperar algo de dignidad.

Tres de los hijos de Layla nacidos en Jordania trabajan ilegalmente, con un miedo constante a la policía; su hija de 17 años no puede permitirse ir a la universidad porque le cobrarían unas tasas más altas de “extranjera” a pesar de haber nacido en Jordania de una madre jordana. No puede optar a becas del gobierno. Si el padre de estos niños hubiera sido jordano, serían considerados jordanos y no se enfrentarían a ninguna de estas dificultades.


Aunque Masha’el tiene certificados de nacimiento para sus cuatro hijos que demuestran que nacieron en Jordania de una madre jordana, sus pasaportes los identifican como nacionales de otro país, lo que hace que ella se sienta muy vulnerable y tema su posible deportación. Su marido trabaja en el salón de belleza que ella posee, pero todavía tiene que renovar su permiso de trabajo anualmente, algo que no ha hecho este año debido al coste.

Teme ser deportado si la policía lo descubre, pero la prioridad de la familia es pagar las elevadas tasas universitarias de “extranjero” de su hijo mayor para que pueda recibir una educación decente. Incapaz de soportar las restricciones y las dificultades asociadas a ser un extranjero en su propio país, su hijo intentó prenderse fuego a sí mismo el año pasado.

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Las historias de Layla, Masha’el (véanse los recuadros) y Shireen ilustran algunas de las privaciones causadas por la imposibilidad de las mujeres jordanas de transmitir su nacionalidad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, en el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a una mayor vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.

Según la ley jordana n.º 6 de 1954 sobre la nacionalidad, enmendada por última vez en 1987, salvo contadas excepciones, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus hijos ni a sus maridos al contraer matrimonio. Para luchar contra esta ley, que no se aplica del mismo modo a los hombres jordanos y que está afectando negativamente a la seguridad y la subsistencia de las mujeres jordanas casadas con extranjeros, Nima Habashna creó la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho”. Liderada por mujeres jordanas casadas con no jordanos y con el apoyo de la Organización de Mujeres Árabes, Nima promueve una serie de sentadas ante el Ministerio del Interior y otros organismos gubernamentales haciendo un llamamiento al gobierno para enmendar la ley de nacionalidad de acuerdo con las obligaciones legales internacionales de Jordania.

Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en la capital. Nima, por ejemplo, presentó una solicitud tan pronto como pudo hace algunos años. No obstante, tras repetidos intentos por obtener una decisión e incluso con la ayuda de un parlamentario que envío documentos en su nombre, nunca ha obtenido directamente una respuesta oficial por escrito. Finalmente, el 25 de abril de 2012, el parlamentario recibió una carta oficial en la que se indicaba que la solicitud de Nima había sido rechazada, pero sin dar ninguna explicación en cuanto al motivo. Otras mujeres que participan en la campaña también han intentado naturalizar a sus hijos y cónyuges pero ni siquiera son capaces de obtener una solicitud del ministerio.

La Organización de Mujeres Árabes llevó esta cuestión hasta el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en febrero de 2012. En sus observaciones finales en julio de 2012, CEDAW instó al gobierno a “permitir que las mujeres jordanas trasmitan su nacionalidad a sus cónyuges extranjeros y a los hijos que tengan en común” en el contexto de los derechos de nacionalidad. Otros tratados de Naciones Unidas y órganos encargados de controlar los tratados, como el Comité de Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) y el Comité de los Derechos del Niño, también han abordado esta cuestión. Todos estos comités en su revisión más reciente de la aplicación por parte de Jordania de sus respectivos tratados de derechos humanos han instado a Jordania a enmendar su ley de nacionalidad.

Cuando el ministerio acuerda seguir adelante con una solicitud, el Consejo de Ministros tiene la potestad para aprobarla o rechazarla. Ninguna mujer que participa en la campaña ha logrado que se considere su petición. Las mujeres también han intentado enviar cartas al Rey de Jordania sin éxito. Aunque el parlamento jordano se ha disuelto y no es probable que las elecciones para el nuevo parlamento se celebren antes de finales de 2012, todavía opera un Gabinete. Este Gabinete tiene potestad para aprobar una ley temporal que enmiende la Ley de Nacionalidad y presentarla al parlamento para su aprobación cuando este se vuelva a constituir.

Qué puede hacer: 

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Hacer un llamamiento a los funcionarios del gobierno jordano para enmendar sin demora la Ley de Nacionalidad de modo que las mujeres jordanas tengan el mismo derecho a transmitir su nacionalidad a sus hijos y cónyuges.

Rey Abdullah II bin Al-Hussein    
King’s Office            
11100 Amán
JORDANIA        
Tel.: +9626 4637341        
Fax: +9626 4627421/2

Primer Ministro Abdallah El Nsour
11180 Amán
JORDANIA
Tel.: +9626 4641211 Fax: +9626 4642520
Correo electrónico: info@pm.gov.jo        

Hacer un llamamiento al Ministro de Interior para acelerar los esfuerzos gubernamentales para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y el acceso a servicios sanitarios y de educación para sus hijos hasta que la Ley de Nacionalidad sea enmendada.

Mr. Hussein Al-Majali
Ministro de Interior
P.O. Box 100, 11181 Amán
Ibin Zawdun St., Building #9
JORDANIA    
Tel.: +9626 5691141 / Fax: +9626 5691141
Correo electrónico: info@moi.gov.jo

Cartas: 

Su Majestad, Excelentísimo/a Primer/a Ministro/a:

Apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para que se concedan a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres, en concreto la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho” organizada por Nima Habashna y la Organización de Mujeres Árabes. Por eso he recibido con satisfacción el anuncio del gobierno jordano del 9 de noviembre relativo a la concesión de determinados derechos a los hijos nacidos del matrimonio formado por una mujer jordana y un hombre extranjero. Esta medida mejorará considerablemente las vidas de estos niños y pido al gobierno que la aplique con la mayor celeridad posible dentro del plazo anunciado de seis meses.

Según la ley jordana n.º 6 de 1954 sobre la nacionalidad, salvo contadas excepciones, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus maridos no jordanos ni a los hijos que tengan juntos, lo que afecta negativamente a sus vidas. Varias comisiones de Naciones Unidas han instado a su gobierno a modificar la ley de nacionalidad para eliminar la discriminación sexual que contiene. Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior en Amán. Ni una sola mujer de las que participan en esta campaña ha logrado que su petición sea considerada y a veces las mujeres ni siquiera logran obtener la solicitud.

Con el fin de seguir avanzando para paliar las dificultades que sufren los hijos de las familias afectadas, le insto a modificar su ley de nacionalidad y a conceder permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas sin más demora, para que las mujeres y sus familias puedan disfrutar de los mismos beneficios y las mismas oportunidades de acceso, y puedan contribuir a la sociedad como miembros de pleno derecho de la misma.

Gracias por su atención.

Atentamente,


Excelentísimo/a Ministro/a:

Apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para la enmienda de la ley jordana n.º 6 de 1954 con el objetivo de conceder a las mujeres jordanas casadas con extranjeros el mismo derecho que los hombres jordanos a trasmitir su nacionalidad a sus cónyuges e hijos, en concreto la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho” organizada por Nima Habashna y la Organización de Mujeres Árabes. Por eso he recibido con satisfacción el anuncio del gobierno jordano del 9 de noviembre relativo a la concesión de determinados derechos a los hijos nacidos de estas familias, que mejorará considerablemente sus vidas. Hago un llamamiento al gobierno para que la aplique con la mayor celeridad posible dentro del plazo anunciado de seis meses. Hasta que la Ley de Nacionalidad sea enmendada, le pido que acelere los esfuerzos gubernamentales para conceder permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas para paliar el estrés y las dificultades que genera ese estado de inseguridad.

Algunas dificultades causadas por la prohibición a las mujeres de transmitir su nacionalidad incluyen el temor de que los hijos sean sacados del país por los maridos no jordanos, lo cual presenta para sus madres grandes dificultades legales para traerlos de vuelta o incluso acceder a ellos, así como la explotación de los maridos no jordanos por parte de empresarios. Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior en Amán. Ni una sola mujer de las que participa en la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho” ha logrado que su petición sea considerada. Otras mujeres que participan en la campaña también han intentado naturalizar a sus hijos y cónyuges pero ni siquiera son capaces de obtener una solicitud de su ministerio.

Con el fin de seguir avanzando para paliar las dificultades que sufren los hijos de las familias afectadas, le ruego que apoye la modificación integral de la Ley de Nacionalidad a la mayor brevedad.

Gracias por su atención.

Atentamente,