Waris Dirie

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La pionera en romper el silencio general que rodea a la mutilación genital femenina
“La mutilación genital femenina no es nada más que un síntoma especialmente cruel de la eliminación de las mujeres. Sólo desaparecerá si los hombres y las sociedades consiguen superar su miedo a la fuerza y al poder de las mujeres y por fin les dan un lugar en la sociedad que las valore equitativamente con los hombres.”

 

La inspiradora historia de la conocida modelo Waris Dirie personifica la fuerza y el coraje necesarios para superar obstáculos increíbles. Waris nació en 1965 en el seno de una familia nómada en Gallcaio, Somalia, cerca de la frontera con Etiopía. A los cinco años de edad fue sometida a la mutilación genital femenina (MGF), una experiencia traumática que le dejó una profunda huella y que marcaría en gran medida su vida futura. A los 13 años, Waris escapó de un matrimonio forzado con un hombre tan mayor que podía ser su abuelo. Tras su huida por el desierto somalí, aterrizó en Londres, ciudad en la que trabajó de sirvienta. Fue descubierta por el famoso fotógrafo inglés Terence Donovan, el cual le ayudó en el lanzamiento de su carrera de modelo a la edad de 18 años y le preparó el terreno para llegar a ser una celebridad internacional.

Igualdad Ya mantuvo la primera reunión con Waris tras la publicación de su entrevista en la revista Marie Claire en marzo de 1996 titulada, “El drama de la circuncisión femenina”. Al final de este artículo dirigía a las lectoras afectadas que quisieran tomar medidas contra la MGF a Igualdad Ya.  Recibimos miles de cartas en respuesta al artículo y Waris visitó nuestras oficinas para ver las cartas y conocer nuestro trabajo. 

Aparte de su carrera de supermodelo, la aportación de Waris al movimiento de los derechos de las mujeres es digna de mención. Aprovechamos esta oportunidad para resaltar su papel pionero como activista contra la mutilación genital femenina. Tuvo el valor de hablar sin rodeos, tanto en su calidad de superviviente como de defensora, sobre los daños de la MGF en una época en la que el silencio y el tabú envolvían esta cuestión. Utilizó estratégicamente su reconocimiento a nivel internacional para despertar la conciencia de la MGF en todo el mundo, en la ONU, en los medios de comunicación mundiales y posteriormente a través de su fundación  Desert Flower Foundation, que intenta acabar con la MGF mediante la creación de redes, la organización de eventos, el desarrollo de programas educativos y el apoyo a las supervivientes. 

Se acaba de estrenar una nueva película sobre la increíble historia de Wari, titulada Desert Flower (Flor del desierto), por lo que aprovechamos la oportunidad para contactar de nuevo con Waris y que nos cuente sus experiencias como activista contra la mutilación genital femenina. 

1. ¿Cuándo surgió por primera vez en su interior la necesidad de convertirse en una activista contra la mutilación general femenina y que le empujó a hablar de ello? 

Aunque solo era una niña, sabía que quería luchar contra esta crueldad desde el mismo momento en que fui mutilada. Recuerdo perfectamente bien que decidí luchar contra la MGF desde el momento en que pude pensar de nuevo con claridad después de lo que me sucedió. No sabía cómo ni cuándo, pero sí sabía que algún día lo haría. 

2. ¿Fue una transformación gradual de supermodelo a activista o supo desde siempre que la MGF era una causa importante para usted? 

Siempre lo supe, sólo esperé a que fuera el momento oportuno para hablar de ello. Una vez conseguida la fama y, por consiguiente, la atención como modelo, sabía que mis declaraciones sobre esta cuestión serían escuchadas. Tenía la responsabilidad de aprovechar esta oportunidad e iniciar un debate público sobre la MGF en nombre de los millones de chicas que siguen viéndose afectadas. Siempre supe que no me quedaría sin hacer nada.

3. ¿Se sentía nerviosa al principio cuando hablaba de la mutilación genital femenina como superviviente/activista somalí en una época en la que eran pocas las mujeres que lo hacían a nivel internacional? 

Por supuesto que estaba nerviosa y asustada. La mutilación genital femenina es un gran tabú en la sociedad a la que pertenezco y también en otras muchas sociedades, y en Occidente, muy poca gente tenía conocimiento de ello en aquella época. Además, obviamente es una cuestión muy personal. Es verdad que me sentía muy nerviosa, pero sabía que debía hacerlo.

4. En Somalia, la mutilación genital femenina presenta un índice de preponderancia especialmente elevado, y sigue existiendo un silencio sepulcral en torno a esta cuestión, con raras excepciones. ¿Ha observado algún cambio en su vida en términos de la práctica en Somalia? 

El cambio en Somalia es más lento que en otros países, lo cual es de esperar dado que, de hecho, ningún gobierno es capaz de aplicar eficazmente ninguna ley, aunque quisiera hacerlo. No obstante, sí observo que el tabú pierde cada vez más fuerza: ya puede hablarse sobre cuestiones relacionadas con la sexualidad y la salud sexual, lo que supone un importante avance. Pero, obviamente, a Somalia le queda un largo, largo camino por recorrer, y este problema no podrá considerarse solventado hasta que no quede ni una sola chica en este planeta amenazada por este horrible crimen. 

Waris visita la oficina de Igualdad Ya en Nueva York.

5. ¿Cuál es el planteamiento de su fundación para conseguir el cese de la práctica?  

Mi fundación trabaja para conseguir el cese de esta práctica a diferentes niveles. Durante muchos años nos centramos en despertar la conciencia sobre la cuestión, lo cual era muy importante dado que la mayoría de la gente nunca hasta entonces había oído hablar de él. Las campañas llevadas a cabo para dar a conocer este problema han ofrecido unos resultados excelentes a nivel político: muchos países han cambiado sus leyes y han ilegalizado y penalizado la práctica de la mutilación genital femenina. Pero no dio los resultados que yo quería ver entre la gente que la practica. Me di cuenta de que aunque las madres conocen los riesgos y los peligros de la MGF, todavía se sienten presionadas para dejar que mutilen a sus hijas si la supervivencia financiera de sus familias depende de ello. En muchas comunidades, una chica sólo puede casarse si está mutilada. Esto también debe cambiar. Las mujeres necesitan también una mayor independencia financiera para poder asumir decisiones responsables para sus familias. Esta es la razón por la que mi fundación trabaja actualmente en proyectos que permiten crear empleo sostenible y a largo plazo entre las mujeres africanas. 

6. ¿Cree que usted podrá llegar a ver el cese de la mutilación genital femenina y cuánto cree que tardará? 

Así lo espero. Pero comportará unos cambios sustanciales en la visión y la valoración de la sociedad del mundo femenino. La mutilación genital femenina no es nada más que un síntoma especialmente cruel de la eliminación de las mujeres. Sólo desaparecerá si los hombres y las sociedades consiguen superar su miedo a la fuerza y al poder de las mujeres y por fin les dan un lugar en la sociedad que las valore equitativamente con los hombres. Los hombres deberán superar su miedo a la sexualidad femenina. Es entonces cuando dejará de existir la mutilación genital femenina. 

7. ¿Qué consejos daría a la gente joven para permitir el cese de la práctica de la mutilación genital femenina? 

Otorgar poderes a las mujeres. Ellas son los que impulsan los cambios en la sociedad. Estoy absolutamente convencida de que una mujer culta con unos ingresos estables, respetada y valorada por la sociedad en la que vive, no mutilará a sus hijas.