Dra. Isatou Touray

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Arriesgarlo todo para conseguir el fin de las prácticas tradicionales nocivas en Gambia
Dra. Isatou Touray
“La promulgación de una ley contra la MGF es una cuestión de derechos humanos y es necesaria y fundamental para proteger a mujeres y niñas”.

La Dra. Isatou Touray es la Directora Ejecutiva del Comité de Gambia contra las prácticas tradicionales que afectan a la salud de las mujeres y las niñas (GAMCOTRAP, por sus siglas en inglés), una líder nacional e internacional en la lucha contra la mutilación genital femenina (MGF). GAMCOTRAP nació en 1984 como una organización defensora de los derechos de la mujer gambiana que dedica la mayor parte de su labor a proteger el bienestar de las niñas, luchando por erradicar prácticas tradicionales nocivas tales como la MGF y el matrimonio infantil. Desde su nacimiento, GAMCOTRAP ha sufrido la oposición no solo de las comunidades que practican la MGF en Gambia, sino también del propio Estado. 

El 11 de octubre de 2010, la Dra. Isatou Touray y su compañera Amie Bojang-Sissoho fueron detenidas por la policía y acusadas de un presunto delito de desfalco por valor de 30.000 euros procedentes de la donación de una organización española (Yolocamba Solidaridad). En un principio se les denegó la libertad bajo fianza, a pesar de que el robo es un delito sujeto a esta medida en Gambia. Tras las protestas internacionales por la detención de las activistas, incluida una carta que Igualdad Ya envió al Presidente de Gambia, el 20 de octubre de 2010 estas fueron puestas en libertad bajo fianza. Antes de su detención, la oficina del Presidente Yaya Jammeh constituyó un equipo de investigación para analizar el caso, que llegó a la conclusión de que la acusación carecía de fundamento. Sin embargo, después de presentar sus conclusiones el equipo fue despedido y algunos de sus miembros fueron relegados de la función pública. Se constituyó un segundo equipo para volver a investigar el asunto, pero mientras se esperaba el resultado de esta segunda investigación, las dos activistas fueron detenidas y acusadas de robo. Después de un laborioso juicio que duró más de dos años, el 12 de noviembre de 2012 ambas fueron absueltas de todos los cargos, lo que supuso una justificación de la labor de las dos activistas.

En febrero de 2011, Igualdad Ya tuvo ocasión de hablar con la Dra. Touray sobre su trabajo, el caso y los peligros y los retos a los que se enfrentan los activistas de base contra la MGF.

1.    ¿Qué tipo de cambios ha visto en la práctica de la MGF en Gambia durante los cuatro años que ha trabajado en este asunto? ¿Es una práctica en declive?

El cambio más importante en la lucha contra la MGF en Gambia es que actualmente dicha práctica se realiza cada vez menos y que ya no es un tabú como antes. Hasta ahora, las comunidades se oponían con firmeza a los intentos de acabar con la MGF, pero cada vez se resisten menos, sobre todo en las comunidades que se han beneficiado de las campañas de sensibilización a este respecto. A través de su implicación en mensajes culturalmente relevantes, las comunidades se muestran más abiertas a hablar de esta práctica. Se acepta la labor de sensibilización, los líderes y las mujeres de la comunidad están encabezando la lucha contra la MGF y las comunidades abandonan lentamente esta práctica a través de declaraciones públicas.

GAMCOTRAP ha conseguido dos importantes declaraciones públicas sin precedentes en el país. Asimismo, ha logrado trabajar con las circuncidadoras para que abandonen la MGF. En la primera fase fueron 18 circuncidadoras y 63 comunidades las que abandonaron la MGF en 2007. En 2009, esta cifra aumentó hasta 60 circuncidadoras y 351 comunidades. Hace poco, una de las mayores responsables de la amputación genital y sus nueve colaboradoras expresaron su intención de abandonar esta práctica en el distrito de Niani, en la Región de Central River. Esto ha sido posible gracias a la formación que han recibido las circuncidadoras, las matronas tradicionales, las líderes de las mujeres y las mujeres en edad fértil. Entre 2005 y 2006, el índice de prevalencia de la MGF descendió al 78,3%. Desde entonces hemos acelerado esfuerzos y hay indicios de que la prevalencia seguirá disminuyendo en los próximos 5-10 años porque las comunidades solicitan ahora a GAMCOTRAP que organice actividades de sensibilización, y porque los jóvenes se implican activamente en la labor de concienciación y sensibilización para erradicar la MGF.

Sin embargo, la resistencia continúa siendo fuerte en los lugares donde no se han impartido cursos de formación y las niñas cada vez son mutiladas a una edad más temprana: antes se les hacía la MGF a partir de los 10 años, mientras que ahora con menos de 5 años ya sufren esta mutilación.

2.    ¿Por qué Gambia no tiene aún una ley contra la MGF? ¿Cree que las leyes contra la MGF son eficaces? ¿Qué se puede hacer para que el gobierno gambiano apruebe una ley contra la MGF?

El gobierno y los políticos no se sienten cómodos enfrentándose a una convención social muy antigua, por eso no existe una ley contraria. Además, los legisladores no entienden que las leyes contra la MGF están concebidas para proteger los derechos de las mujeres. Incluso algunas de las instituciones encargadas de los asuntos relacionados con las mujeres no adoptan posturas inequívocas en esta materia. A algunos parlamentarios les preocupa más conservar sus puestos y por tanto adoptan posturas ambivalentes. Los derechos de las mujeres se ponen en peligro y los líderes religiosos conservadores siguen aportando confusión al debate, argumentando que la MGF es una obligación religiosa. GAMCOTRAP está sensibilizando a las comunidades en este sentido, y gracias a esto se está produciendo un cambio: la gente ahora quiere una ley contra la MGF.

La promulgación de una ley contra la MGF es una cuestión de derechos humanos y es necesaria y fundamental para proteger a mujeres y niñas. Una ley sería realmente eficaz porque actuaría al mismo tiempo como medida disuasoria y como protección para las mujeres y las niñas.  Sin embargo, sería más eficaz si, antes de su promulgación, se consultara a la gente y se le capacitara con la información correspondiente acerca de los efectos de la MGF. Por este motivo, organizaciones y activistas contra la MGF necesitan apoyo para facilitar el proceso mientras el gobierno asume su responsabilidad de crear una ley.

Gambia ha firmado tratados de derechos humanos nacionales e internacionales, como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), el protocolo de Maputo, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y debe armonizar su legislación conforme a estas normas.  Es necesario defender continuamente ante el gobierno y sus instituciones la necesidad de promulgar una ley. En la actualidad existen planes para consultarlo con los miembros de la Asamblea Nacional, quienes recibirán el borrador del proyecto de ley contra la MGF.

3.    ¿Ha sufrido represalias por su labor contra la MGF? ¿A qué tipo de problemas y peligros se enfrentan los activistas que luchan por erradicar esta práctica?

Como consecuencia de la firmeza con que GAMCOTRAP exige al gobierno de Gambia que asuma responsabilidades y se ocupe de los derechos de las mujeres y las niñas, la organización ha soportado una dura resistencia. Si la labor de sensibilización es constante, la aceptación es generalizada a nivel de las bases. Sin embargo, en las instituciones encontramos una sutil oposición a nuestro trabajo y a la necesidad de abordar los temas relacionados con los derechos humanos.
La situación actual de GAMCOTRAP revela la complicada situación de los defensores de los derechos humanos en su labor diaria. Al mismo tiempo, muestra la vulnerabilidad de los activistas que trabajan sobre el terreno para promover los derechos humanos de las mujeres y cómo esta vulnerabilidad puede ser utilizada en su contra pese a ser una causa justa.

Las circunstancias actuales revelan cómo están las cosas con respecto al Estado y las organizaciones que defienden los derechos humanos de las mujeres. También muestra los esfuerzos que realizan los defensores de de la mujer y las instituciones que supuestamente deben colaborar estrechamente con las ONG para llevar adelante los planes relacionados con los derechos de la mujer. La comunidad defensora de los derechos humanos debería tomar nota de esta hostilidad hacia las personas que trabajan por los derechos humanos. Sin embargo, la complicada situación no impide que GAMCOTRAP continúe con su labor de sensibilización en las comunidades. 

Asimismo, la competencia desleal existente entre organizaciones que manifiestan trabajar contra la MGF cuando aparentemente no hacen nada por ello dificulta aún más la coordinación necesaria para sacar adelante los proyectos dirigidos a los grupos más vulnerables.  

4.    ¿En qué situación se encuentra actualmente su caso?

Nuestra encarcelación fue consecuencia de una información falsa que proporcionaron nuestros asociados españoles de Yolocamba Solidaridad al gobierno. El gobierno utilizó esa información para meternos en prisión a mí y a la coordinadora de programas de GAMCOTRAP, Amie Bojang-Sissoho. Hace poco nos dejaron en libertad bajo fianza. Esta acción podría haber ido encaminada a silenciar nuestra labor en el ámbito local e internacional, teniendo en cuenta que GAMCOTRAP contribuye en gran medida al debate general sobre los derechos de las mujeres a través, por ejemplo, de los informes alternativos que presentamos a la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Con anterioridad, la fiscalía había llamado a testificar a las circuncidadotas. Sus testimonios fueron suficientes para demostrar que las acusaciones vertidas contra nuestra organización eran falsas. También se analizó el informe del responsable de la Agencia Nacional de Inteligencia que formó parte del segundo equipo de investigación, pero el resultado demuestra que las conclusiones fueron parciales y tendenciosas en contra de GAMCOTRAP, ya que solo plasmaban lo que habían declarado los españoles y no se tenían en cuenta las alegaciones de nuestra organización.

El caso sigue en los tribunales. Hace poco por fin se presentó la organización española para responder ante el abogado defensor, tras numerosos intentos para que se personaran en el juzgado. Aunque no es un asunto de Estado, parece que el gobierno se ha posicionado con los españoles a costa de sus propios ciudadanos. GAMCOTRAP no tuvo la oportunidad de explicar su versión al Presidente, un privilegio que en cambio sí tuvo Yolocamba. Hemos escrito varias cartas para pedir que nos reciba el Presidente, pero aún no nos han concedido audiencia.

La directora de Yolocamba se presentó en el juzgado el 26 de enero de 2011, pero no se pudo iniciar la vista porque sus declaraciones no habían sido enviadas a tiempo al abogado defensor. El caso se retomó el día 27 de enero, pero de nuevo se tuvo que suspender porque el fiscal no había previsto la comparecencia de un intérprete de español. Finalmente decidieron traer a su propio intérprete.  La defensa protestó contra esta decisión, porque el tribunal está obligado a proporcionar un intérprete y no debe permitir que la acusación comparezca con el suyo propio, ya que la traducción podría ser subjetiva.

También se protestó porque las declaraciones de la organización española estaban redactadas en inglés, por lo que no entendíamos la necesidad de un intérprete. La mujer española comenzó entonces a hablar en inglés. Como habían incumplido el procedimiento por segunda vez, la vista se aplazó al 29 de enero de 2011. Los españoles declararon que se iban del país el día 31 de enero, y los interrogatorios continuaron durante los días 31 de enero, 1 de febrero y 3 de febrero. La directora de Yolocamba dijo al tribunal que ella no había acusado de robo a GAMCOTRAP, que no nos habían denunciado a la policía, que no nos habían llevado ante los tribunales y que no quería que nos encarcelaran.  La vista se aplazó hasta el 16 de febrero de 2011, prolongándose una vez más nuestra libertad bajo fianza.

5.    ¿Qué pueden hacer los lectores para contribuir a erradicar la MGF en Gambia?

Es necesario hacer un esfuerzo tremendo en Gambia para acabar con la MGF, pero sobre todo una labor con la que puedan identificarse los ciudadanos. Para conseguir un éxito duradero y ganarnos el corazón de las comunidades que practican la MGF, debemos adoptar un enfoque cultural apropiado. Esto es lo que está haciendo GAMCOTRAP a través del cluster. Es importante centrarse en tres aspectos:

  • ·    Acelerar las iniciativas de las bases por parte de organizaciones locales e indígenas que forman parte de las culturas que practican la MGF y, por tanto, pueden identificarse con ellas. Esto es importante para facilitar la aceptabilidad y obtener resultados positivos, así como para minimizar la resistencia. La MGF se sigue tratando de forma secreta y la gente solo habla abiertamente cuando logra identificarse con los que luchan por erradicar la práctica. Es por esto que la campaña de sensibilización de bases de GAMCOTRAP está arrojando unos resultados excelentes. Los lectores deberían apoyar las iniciativas locales para terminar con la MGF y promover la salud sexual y reproductiva, así como los derechos de las mujeres y las niñas. Es importante brindar apoyo institucional a las organizaciones de base para garantizar su continuidad y su capacidad de lucha contra las prácticas tradicionales nocivas, como la MGF.

 

  • ·   Intensificar la labor de sensibilización, desde el ámbito internacional al local. Los países firmantes de tratados de derechos humanos deben asumir su responsabilidad y garantizar la promulgación de leyes que prohíban la MGF. Ya hay un llamamiento para que se prohíba la MGF, pero este llamamiento debe contar con el apoyo de todos los gobiernos para respaldar el proceso de la reforma legal y proteger a las mujeres y las niñas frente a esta práctica. Este trabajo se complementará con el activismo y la movilización social de las bases. También de deben destinar recursos a defender la reforma legal en Gambia. De este modo, no solo se garantizaría un entorno protector para las niñas y mujeres de Gambia sino que se disuadiría a países vecinos como Senegal, que llevan a sus niñas a Gambia para someterlas a la MGF porque aquí es legal.

 

  • ·    Finalmente, es necesario obtener asesoramiento jurídico con respecto al caso de GAMCOTRAP. Somos la organización de derechos humanos más importante de Gambia en a lucha contra la MGF. Cualquier intento por acabar con la organización a causa de los temas que aborda generaría una laguna tremenda en la lucha contra la MGF y la defensa de los derechos de la mujer. GAMCOTRAP busca ayuda para obtener asesoramiento legal y también para crear un entorno de trabajo más protector y poder continuar con su labor sin problemas.