Cartas:
Su Majestad, Excelentísimo/a Primer/a Ministro/a:
Le escribo para expresar mi apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para que se concedan a las mujeres los mismos derechos de ciudadanía que a los hombres, en concreto a la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho” organizada por Nima Habashna. Según la ley jordana n.º 6 de 1954 sobre la nacionalidad, enmendada por última vez en 1987, salvo contadas excepciones, las mujeres no pueden transmitir su nacionalidad a sus maridos no jordanos ni a los hijos que tengan juntos, lo que afecta negativamente a sus vidas. Le pido con todos mis respetos que haga todo lo que pueda para enmendar la Ley de Nacionalidad sin demora para eliminar esta prohibición y así mejorar enormemente las vidas de estas familias.
Algunas dificultades causadas por esta prohibición incluyen el temor de que los hijos sean sacados del país por los maridos no jordanos, dejando a las mujeres con grandes dificultades legales para acceder a ellos; la explotación por parte de empresarios que contratan a hombres nacidos en el extranjero y la tendencia a casar a las niñas con jordanos a una edad temprana para obtener seguridad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a la vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.
Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en Amán. Ninguna mujer de las que participan en esta campaña ha logrado que su petición sea considerada y a veces las mujeres ni siquiera logran obtener la solicitud.
La Organización de Mujeres Árabes llevó esta cuestión hasta el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) en febrero de 2012. En sus observaciones finales en julio de 2012, CEDAW instó al gobierno a “permitir que las mujeres jordanas trasmitan su nacionalidad a sus cónyuges extranjeros y a los hijos que tengan en común” en el contexto de los derechos de nacionalidad. Otros tratados de Naciones Unidas y órganos encargados de controlar los tratados, como el Comité de Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) y el Comité de los Derechos del Niño, también han abordado esta cuestión. Todos estos comités en su revisión más reciente de la aplicación por parte de Jordania de sus respectivos tratados de derechos humanos han instado a Jordania a enmendar su ley de nacionalidad.
Le ruego que actúe con urgencia para enmendar la Ley de Nacionalidad. Mientras tanto, le insto también a trabajar con el Ministerio del Interior para acelerar los esfuerzos para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas y el acceso habitual a servicios sanitarios y de educación para sus hijos de modo que estas familias puedan disfrutar de un respiro ante las privaciones de la legislación actual.
Gracias por su atención.
Atentamente,
Excelentísimo/a Ministro/a:
Le escribo para expresar mi apoyo a los hombres y mujeres de Jordania que luchan para la enmienda de la ley jordana n.º 6 de 1954 con el objetivo de conceder a las mujeres jordanas casadas con extranjeros el mismo derecho que los hombres jordanos a trasmitir su nacionalidad a sus cónyuges e hijos. Hasta que la Ley de Nacionalidad sea enmendada, le pido que acelere los esfuerzos gubernamentales para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de las mujeres jordanas y el acceso a servicios sanitarios y de educación para sus hijos de modo que estas familias puedan disfrutar de un respiro ante la no aplicación de las disposiciones de naturalización previstas en la legislación actual.
Algunas dificultades causadas por esta prohibición incluyen el temor de que los hijos sean sacados del país por los maridos no jordanos, dejando a las mujeres con grandes dificultades legales para acceder a ellos; la explotación por parte de empresarios que contratan a hombres nacidos en el extranjero y la tendencia a casar a las niñas con jordanos a una edad temprana para obtener seguridad. Las restricciones adicionales, como dónde pueden trabajar o estudiar los hijos de estas uniones, el acceso a los hospitales gubernamentales y la necesidad de obtener la aprobación del Ministerio del Interior para contraer matrimonio, contribuyen a la vulnerabilidad de estas mujeres y de sus familias.
Si bien la ley jordana permite la posibilidad de naturalización de un marido no jordano y de sus hijos, esta decisión se toma a discreción del Consejo de Ministros y las solicitudes se deben obtener y presentar en persona ante el Ministerio del Interior con sede en Amán. Nima Habashna, organizadora de la campaña “Mi madre es jordana y su nacionalidad es mi derecho”, por ejemplo, presentó una solicitud hace algunos años. No obstante, tras repetidos intentos por obtener una decisión, e incluso con la ayuda de un parlamentario que envió documentos en su nombre, nunca ha obtenido directamente una respuesta oficial por escrito. El pasado mes de abril se notificó al parlamentario que la solicitud de Nima había sido rechazada, pero sin dar ninguna explicación en cuanto al motivo. Otras mujeres que participan en la campaña también han intentado naturalizar a sus hijos y cónyuges pero ni siquiera son capaces de obtener una solicitud de su ministerio. Ninguna mujer que participa en la campaña ha logrado que se considere su petición.
Le ruego que apoye la enmienda de la Ley de Nacionalidad, de acuerdo con las obligaciones legales internacionales de Jordania, y que mientras tanto haga todo lo que pueda para facilitar la concesión de permisos de residencia a los cónyuges extranjeros de mujeres jordanas y el acceso habitual a servicios sanitarios y de educación para sus hijos.
Gracias por su atención.
Atentamente,